27 septiembre 2006

La lamprea y el vino

A pesar de que no es la época de este magnífico manjar, el próximo sábado 7 nos reuniremos alrededor de una mesa que a su vez estará rodeada de absoluta tranquilidad y naturaleza. El menú será único, es decir lamprea y lamprea. Una de ellas está preparada en escabeche y ya está lista, reposando en su tarro de cristal restando los minutos que le restan en este mundanal mundo, aunque ya hace un tiempo que lo abandonó realmente ...
El "segundo" plato consistirá en lamprea cocinada en cazuela de barro en su sangre acompañada de arroz, una receta tradicional de estos lares y muy típica en nuestra familia.
La lamprea:
La lamprea es un pez primitivo bastante parecido a las anguilas, con una característica boca en forma de ventosa. Se alimenta de la sangre de sus victimas o presas la cuál succiona gracias a la susodicha ventosa.
Realmente nace en el río, y al cabo de unos años se traslada al mar, del cuál cuando se convierte en adulto regresa al río para realizar el desove.
La época de desove comienza en primavera y se extiende durante el verano. Después de este desove, desgraciadamente nuestras protagonistas mueren.
Recordemos que ya los romanos la consideraban un magnífico plato, y dejando volar mi imaginación me los imagino camino a Roma transportando las lampreas y el preciado vino de Amandi (D.O Ribeira Sacra), este último también constatado de que lo consideraban un néctar y era transportado a la mismisima Roma.
¿Donde está el dilema?
Pues a falta aún de semana y media, ya le estoy dando vueltas a las botellas de mi bodega pensando en cuáles llevar (ya que nosotros ponemos el vino, mi padre las lampreas y Esteban, David y Vanesa la magnífica compañía y el antojo de lamprea ;) ). Me gusta con la lamprea, los tintos con mucha personalidad y cuerpo, principalmente elaborados con tinta de Toro, garnacha, etc pero como he dicho que sean vinos que no se achiquen ante la fortaleza de las lampreas, y en eso dedicaré muchos pensamientos hasta el día 7, en decidir si este o el otro o aquél vino de más allá.

1 comentario:

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, es una ocasión fantástica, ésta de las lampreas! La pasada primavera, en una chambre d'hôtes cercana a Burdeos, nos pusieron uno de los platos nacionales de la zxona "entre los dos mares", la lamprea guisada como si fuera civet. Una pasada!
Yo creo que cualquier vino con una personalidad tánica y una estructura importantes (una buena garnacha, una mencía, una tinta de toro), como los que apuntas, casa de maravilla con la carne de la lamprea. Y si es el vino con que se ha cocinado, pues mejor.
¡Que aproveche!
Joan