18 abril 2007

VIÑA POMAL RESERVA 1998

Siguiendo con el post anterior en el cuál comentaba uno de los 4 vinos probados acompañando a esas magníficas lampreas, el siguiente vino que comentaré será uno de los dos riojas que probamos y es Viña Pomal Reserva 1998.


Está elaborado con 85% tempranillo y con 15% entre graciano y mazuelo.



Posee una graduación de 12,5%.



En copa se mostró rojo cereza muy suavizado con claras notas cobrizas y con el borde igualmente suavizado recordandonos la crianza y el paso del tiempo.

En nariz presentó frescura, notas de madera, ligeros aromas a frutas y presencia de vainilla aportada por la madera.


En boca se mostró afinado, de nuevo la vainilla, la madera de forma adecuada, ensamblada, notas a tostados, y en conjunto sabroso y muy clásico.

En resumen se comportó con soltura y resultó interesante siempre dentro de esos parámetros de clasicismo, afinamiento por madera y por botella.

8 comentarios:

easycruise dijo...

I very much enjoy your blog :)

La Guarda de Navarra dijo...

Ni se el tiempo que hace que no pruebo un viña Pomal. Muchos años pero veo,por tu cata, que se mantiene en su linea.
Saludos.

Carlosgrm dijo...

Yo hacia mucho tiempo tambien que no lo probaba y efectivamente está en la linea, que por cierto cada vez me llama menos la atención, cada dia aprecio mas la potencia en nariz y boca de otro tipo de uvas y otra clase de vinos y con menos madera y menos clasicismo.
Pero en fin, eso no quita para que este Pomal sea un buen vino dentro de lo que se espera de él.
Saludos

JA_Dianes dijo...

Hola Carlos.

¿A qué tipo de vinos en oposición a este te refieres con "menos madera"? ¿Estás asociando madra con "clasicismo"? Es más ¿qué entiendes por "clasicismo" (Riojano entiendo)? Es un tema que me resulta bastante interesante.

Saludos.
JA.

Carlosgrm dijo...

Hola JA_Dianes, cuando me refiero de forma muy personal al clasicismo en Rioja me refiero a vinos del tipo de este Pomal, de Arana, de Ardanza, etc es decir vinos en los que se busca esa presencia marcada de la madera. Al mismo tiempo la presencia de la madera en sí no la defino como clasicismo sirva de ejemplo "nuevos" riojas como Allende o Aldonia por ejemplo, en los cuales se busca potenciar otros aspectos del vino y se pretende que la madera se encuentre muy ensamblada en el mismo y su presencia no sea tan predeterminante, al contrario se busca que la madera aporte las caracteristicas que debe al vino pero sin estar presente de forma muy marcada.
A tu pregunta de si asocio madera a clasicismo riojano evidentemente de forma general no, pero sí cuando esa madera se presenta de forma muyyy clara y además que el vino en cuestión está "afinado" por definición.
Espero haberme explicado, asocio clasicismo a ciertos vinos resultado de una forma de trabajar que busca precisamente como objetivo esa presencia de madera y una suavidad en otros aspectos como potencia, carnosidad, fruta, etc que sí buscan en La Rioja muchas bodegas menos "clásicas".
Saludos

JA_Dianes dijo...

Hola Carlos.

Es cierto que en los vinos que englobas en ese clasicismo riojano, se utiliza la madera de forma pronunciada, pero has de tener en cuenta que el principal objetivo no es marcar con los aromas de la misma (que también se hace) sino afinar y suavizar el vino con la crianza. En estos casos la madera no suele ser nueva, y es precisamente por esto que marca menos al vino.

En las bodegas más modernas se usa madera nueva y el vino queda marcado aromáticamente mucho más, si bien la mayor potencia y estracción de los vinos en los mejores casos conjunta esos aromas. Sin embargo es en boca donde yo encuentro el principal punto flojo de estos vinos, y es que no consiguen esa suavidad y paso gentil de vinos con más larga trayectoria, adoleciendo en muchos casos de una astringencia que suele llegar al defecto. Esta astringencia no tiene por qué venir de la madera solamente, sino de una excesiva estracción por maceraciones muy largas o por exceso de prensado.

En general se deberían hacer buenos vinos independientemente de la aproximación que se utilice, y cada una adolece de sus defectos. El exceso de oxidación en forma de un volátil demasiado elevado o la pobreza aromática en casos de rendimientos excesivos en el que has llamado estilo clásico sería un problema muy común, pero también lo es la excesiva astringencia, la falta de sutileza y armonía en nariz, el ardor en boca, la pesadez, etc. en los vinos de corte más moderno. Yo creo que en un caso es problema de la falta de inspiración en un caso y de la falta de experiencia en otro.

JA.

Carlosgrm dijo...

Como tu dices, ja_Dianes, lo que englobo como clasicismo son los vinos que buscan afinar y suavizar el vino con la crianza.
Respecto a los vinos de corte moderno, no me he topado con vinos que me lleven a una conclusión cercana a la que tu dices cuando te refieres a problemas de astringencia.
Como bien dices en ambos casos, sea la apuesta por la que se decante la bodega puede adolecer de los problemas que comentas sino se lleva acabo un buen trabajo desde el pie de cepa hasta la bodega.
Saludos y gracias por tus buenas aportaciones a este blog.

La Guarda de Navarra dijo...

Para terciar entre ambos puedo añadir que tanto un rioja clásico como uno moderno, sin son excelentes, no tienen ningun pero.
El problema reside cuando a uno de corte moderno le supera la madera y la extracción llegando a ser un vino masticable y astringente, incluso imbebible. Y cuando a uno clásico, por muy madera usada que lleve, esta no deje aflorar ningun aroma frutal ni varietal y para colmo la acidez y la ligereza en boca se vuelva intolerable. Como en todo se debería de prescindir de extremismos ya que los riojas modernos se basan en la experiencia de los clásicos y quien ha sabido unir ambas técnicas es quien ahora triunfa por todo el mundo.
A mi me gustan los dos aunque se que algunos clásicos de ahora no envejecerán como los de antes ¿por que? y alguno de los modernos jamás llegará a viejo ¿por que?