04 enero 2008

Los vinos que comenzaron estas fiestas

Tengo una cuantas notas de cata pendientes de escribir, y hoy como adelanto a la IEC#7, en la cuál, el próximo lunes 7, hablaremos de los vinos que más satisfacción nos han producido durante estas fiestas, he decidido escribir sobre el que fué el pistoletazo de salida, allá por el 20 de diciembre.
Nos reunimos de nuevo en cabernet, la enoteca de Angel, en Vigo, en la C/ Teófilo Llorente 29 (para los lugareños el ex-Nos-Bohemia). La verdad que es un magnífico sitio para disfrutar plácidamente de buenos vinos y lo que es más importante y se agradece, te puedes dejar aconsejar tranquilamente de sus novedades o "descubrimientos".Así que allí nos reunimos un pequeño grupo de 5 personas, y de las cuáles 4 eramos los "bebedores".

Habiamos anticipado la posibilidad de poder disfrutar de un Enrique Mendoza Shiraz 2005, que como podeis imaginaros no es tan fácil conseguir en vinoteca por aquí. Particularmente, me gusta mucho este elaborador y siempre me he topado con muy buenos vinos. Este Shiraz 2005, a priori debería ser un infanticidio abrirlo, yo el 2004 aún lo tengo en bodega. En copa presentó color picota de capa alta intenso con inserciones granatosas. En nariz claras notas a compota de fruta negra, ciruelas, cacao, y ligeros toques de pimiento. En boca es potente, de nuevo muy claros los matices a fruta, tiene unos taninos presentes pero ya integrados, y es cuasi masticable, es un gran shiraz ya a fecha de hoy pero aún está por llegar lo mejor, de eso estoy seguro. Mi recomendación, probar una botella y el resto guardar.
La idea era continuar con una 2ª botella de este vino pero lo de "masticable" tuvo algunas reticencias en el grupo para continuar con el shiraz así que, un poco de agua y a buscar algo que pudiera comportarse bien después de la bomba frutal que acababamos de beber. Al final la decisión, rápida, fue por un Cesar Príncipe 2004,DO Cigales. En copa rojo picota de capa media, en nariz es limpio, también presenta frutas pero más rojas que negras, algunas notas a cacao y vainilla. En boca posee buenos taninos, equilibrados, con presencia frutal, largo, los matices muy presentes pero formando un buen equilibrio. No decepciona, un buen vino, como siempre.
Para terminar, pero la cata la dejaré para la IEC7, ya que ha sido una de las sensaciones de las fiestas, (jugaba con ventaja, ya lo conocía y me fascina) tenía reservada una botella de 50cl de Enrique Mendoza Dolç 2003, esta añada aún no la había probado, así que era un momento propicio para en lugar de traermela a casa abrirla allí y compartirla. Exito rotundo. Decidimos abrir una segunda botella y cada uno de nosotros se llevó una botella a nuestras respectivas casas. Una gozada, ya os daré más detalles, pero hasta mi mujer disfrutó de un vino, sin ningún pero, sin ninguna objeción, simplemente disfruto esa pura miel.