12 abril 2008

Iberoamerica en cata 9

La verdad que en esta ocasión lo he tenido dificil, la convocatoria desde Olaf-uno más me ha puesto contra las cuerdas, y claro está no por él sino por mi falta de tiempo estos días.
Por un lado no he tenido oportunidad de encontrar un interesante maridaje que exponer aquí, por otro la cocina y yo nos llevamos mal, con lo que tampoco podía esperar un ultimo momento de inspiración que me llevase a preparar un plato interesante.
Así que se había ocurrido que lo mejor sería realizar lo básico. Pensé en preparar anoche un solomillo de buey de Irlanda y acompañarlo con una botella de Gago, DO Toro y que de haberlo hecho hubieran maridado muy bien, seguro.
Pero, ayer viernes fué otro día testigo de una estupenda comida que no dejó hueco para el buey. Así que me encuentro en una pequeña encrucijada y dándole vueltas a mi memoria de los últimos días creo que me puede sacar del apuro otro sencillo maridaje como fué un estupendo lenguado a la plancha con un Albariño de Fefiñanes 06, a principios de la semana pasada.

Es un vino que ya he comentado en este blog en varias ocasiones y que acompaña muy bien a pescados como este lenguado, aunque debo reconocer que un poco más de acidez no vendría mal para acompañar el lenguado. Las sensaciones del vino son similares que las descritas hace un tiempo:
En vista se presentó con color amarillo dorado con inserciones verdosas.
En nariz aporta frescura, se muestra varietal, notas de fruta blanca como manzana y pera y también notas tropicales. Fondo de toques cítricos, lima e incluso melocotón y a su vez notas florales y un cierto caracter herbáceo.
En boca de nuevo le caracteriza la frescura, algo untuoso, es largo y persistente, vuelve a aparecer la fruta blanca, posee una acidez bien equilibrada.
Es un albariño interesante y muy recomendable, casó muy bien con el lenguado aunque como dije probablemente un albariño con algo más de acidez hubiera encajado mejor.
Así que para comparar, terminamos el lenguado con Fillaboa 2006 otro albariño pero más al Sur, concretamente de Salvatierra, zona que junto con el Rosal, se caracteriza por aportar unos matices más frutales y conseguir albariños distintos de los oriundos del Salnés, como es el anterior.

Foto obtenida de www.elcatavinos.com


Este Fillaboa posee color dorado pajizo con inserciones verdosas, más denso e intenso que el anterior.
En nariz es herbáceo, floral, con notas a fruta blanca y cítrico. Es una nariz más intensa que la de Fefiñanes.
En boca es fresco, denso, largo, con los matices frutales presentes de forma más intensa y en conjunto resultó más interesante en el maridaje con el lenguado que el primero de los vinos, aportó aquello que faltó al principio como fué más frutalidad y presencia.
En fin un maridaje sencillo pero efectivo. Creo que la próxima edición la convoca nuestro amigo de La Guarda de Navarra.

2 comentarios:

La Guarda de Navarra dijo...

¿Dos albariños para un lenguado? Tenía tamaño de raya o similar ¿no?
Fácil combinación si albariño y lenguado son frescos.:-))
Saludos, y tienes razón. La próxima me toca a mí. En cuanto Olaf publique su resumen, os convoco.

Carlos Rodriguez dijo...

Hombre Guarda el lenguado era respetable y el rape y el otro comensal también.
Eso sí, si pasais por Bergondo, buscad el Novo Varela, yo cuando estoy por Coruña no dudo de ir a comer allí. Magnífica materia prima.
Veremos lo que se te ocurre.
Saludos
Carlos