20 abril 2008

Viña Ardanza Reserva 1999

El pasado sábado nos apetecía un poco de cochinillo y como nos habían recomendado un buen sitio cerca de casa, allí fuimos. La pena fué que ya no les quedaba y tuvimos que buscar otra opción no sin pena: cordero.
Mi cuarto de cordero que más bien parecía medio cordero, necesitaba algún vino interesante que cuadrara con la suavidad del lechal y para más inri en botella pequeña, ya que mi mujer y el tinto no se llevan muy bien. La carta de vinos era bastante buena pero como suele ser habitual, las botellas de 3/8 suelen brillar por su ausencia (aunque en este caso había como una docena donde escoger) cosa por otro lado normal, ya que me da la impresión que es un tipo de formato no muy exitoso que intentan suplir en muchos restaurantes con una pequeña selección de vinos por copa.
Desviandome del Ardanza, esto último me lleva a una pequeña reflexión, ya que en multitud de locales me encuentro que dicha selección de vinos por copa se convierte siempre en la misma, muy deficiente, y en muchas ocasiones a un precio desmedido y los vinos llevan abiertos desde hace varios días y sin ningún cuidado a la hora de la conservación. Por supuesto no se puede generalizar, pero casi.
Volvamos al vino en cuestión que de eso se trata:
Al final opté por un Viña Ardanza Reserva 1999, apuesta segura, que cumplió perfectamente con su cometido de acompañar un excelente cordero y que además creo que está en un estupendo momento de ser consumido. El 80% es tempranillo y el 20% garnacha.
En copa presentó color rojo cereza con borde anaranjado, teja.
En nariz mostró aromas a fruta roja, en concreto guindas pero sin notas alcohólicas, tostados, ahumados y ligeramente cremoso.
En boca los taninos estaban equilibrados, suaves, se mostró muy largo, de nuevo la fruta roja y los tostados. Elegante y disfrutable. En la línea característica de la casa.
En fin un conjunto bastante clásico el que formaron el cordero y el Ardanza.

No hay comentarios: