08 agosto 2008

De Arrayanes y Abadías

La cosa fué sencilla: visita e improvisación.
Unos pinchitos preparados con rapidez y una elección de vino sobre la marcha. Así que me dispongo presto sobre el excel de los vinos y decido entre varios pensando en abrir una botella, que luego se convirtieron en 2, de ahí el orden al revés de lo que hubiese abierto si pensara desde el principio en 2 vinos en lugar de en uno de ellos.
Pensé que encajaría muy bien un Arrayán Syrah 2003, DO Méntrida y que pensaba que podría empezar a estar en un buen momento de consumo. En su día comenté el Premium 2002 de esta misma bodega. Este Arrayán syrah 2003 está ya perfectamente equilibrado y lejos de las astringencias que aparecen en los syrah jóvenes.
Al abrirlo con premura decidí decantarlo con uno de los últimos regalos de Carol, un decantador de Schoot Zwiesel con una peculiar endidura hacia el interior del cuello del decantador y que provoca una interesante turbulencia que mejora la oxigenación. A continuación a la champañera con un poco de hielo y mucha agua y de ahí a las copas de balón.
En los primeros minutos quiso mostrarse como un syrah menos domado de lo que realmente es pero al poco se vislumbró lo que era: un estupendo syrah, agradable, elegante y sin astringencias ni pasos densos que se cuasi se puedan masticar en la boca que a veces nos muestran más de uno y de dos syrah españoles.
En copa color cereza oscuro, en nariz fruta madura, fruta negra, intensidad y cierta cremosidad. En boca los taninos ya están integrados, equilibrados, muestra cierta carnosidad pero leve, muy bebible, de nuevo la fruta, cierto cacao, cremosidad de nuevo y todo ello muy integrado muy redondo. Realmente muy interesante este syrah de La Casa de las Cuatro Rayas.
Compraré más.

El syrah se agotó antes de lo esperado así que busqué en la vinoteca algo que pudiera encajar después de ese Arrayán, cosa dificil con otros syrah españoles, pero debido a su elegancia creí oportuno y ya no pudiendo hacer nada con el orden, abrir un Abadía Retuerta Selección Especial 2005, pensando que estaría a la altura de la añada 2004 y de la que tanto disfruté en varias ocasiones. Craso error.

Donde viene, digamos la pequeña no buena sorpresa, pues en la nariz: tenía una nariz dominada por almizcle y cueros en lugar de fruta madura, notas tostadas y matices de cacao que por ejemplo, debería poseer y que tenía la anterior añada. En boca los taninos están equilibrados, la madera está integrada, aparece fruta negra pero de forma mucho más leve que en el 04. La boca se comporta infinitamente mejor que la nariz pero ambas están muy lejos de los agradables matices que me aportó la anterior añada. Le daré otra oportunidad, ya que la nariz me dejó absolutamente descolocado y en fuera de juego. Pero la sorpresa negativa no me la quita nadie.

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