05 septiembre 2008

Le Talmondais 2006

Lo primero que debes pensar cuando abres una botella que unos amigos te han traido, entre otras, desde Francia y que han perdido tiempo en sus vacaciones y visitas familiares, es puro agradecimiento. Esto, el vínculo entre conceptos como la amistad y el vino, hace que durante unos minutos hayan pasado por mi mente un conglomerado de ideas que me hacen reflexionar y que al mismo tiempo si nos las escribo rápidamente se disipan tan rápido como un cubito de hielo en un vaso de té caliente:

el vino además de ofrecernos aspectos sensitivos que nos aporta a través de la vista, el olfato y el gusto es capaz de transmitir muchas sensaciones a veces dificilmente explicables y lejos de cualquier factor meramente físico. Unas veces nos traslada a recuerdos perdidos en nuestra memoria y nos hace, durante un instante, viajar de nuevo a algún lejano o cercano lugar donde disfrutamos de un gran instante, donde como si de un cuadro se tratara, aparece en alguna esquina de esa imagen cerebral una botella de ese vino o de otro que vinculamos con el que estamos bebiendo en el instante actual. Otras veces, es un reflejo de la amistad, que no es poco ¿verdad?. En ocasiones te remite a momentos duros y difíciles pero la vida está llena de ellos y a veces es bueno revivirlos. En otras (esperemos que las menos) no aporta nada salvo una mueca por haber comprado esa botella. A veces, el viaje se produce no a ningún lugar, sino que imbuido por el ambiente, las circunstancias y las emociones puede acompañarnos por un viaje interior a veces necesario de realizar y por qué no, incluso alguna lágrima derramada sobre la copa sin saber bien el porqué. Con todo ello, simplemente quiero reflejar que muchas veces el vino, es más que un mosto fermentado, elaborado y embotellado, mucho más. Puede reflejar amistad, tristeza, alegría, recuerdos, reflexiones,... y como es en este caso puro agradecimiento y amistad.


Entre los muscadet que Jorge trajo desde Francia se coló este tinto, Le Talmondais 2006.


Se trata de un Vin de Pays. Es una de las categorías en las que se clasifica el vino en Francia y que podemos asimilar en España a nuestros Vinos de la Tierra. En el caso de Le Talmondais, su origen se encuentra en el lado atlántico francés cerca de Cognac dentro del triángulo formado por La Rochelle-Angouleme-Bordeaux concretamente en Talmont Sur Gironde y es un Vin de Pays Charentais. De entrada, está ubicado próximo a una de las mejores zonas vinícolas por excelencia.
La clasificación Vin de Pays Charentais es reciente en concreto su puesta de largo se produce en 1981 y bajo vinos blancos secos. En la actualidad, y si mis informaciones no son erróneas, las variedades permitidas son: Ugni-Blanc (también conocida como Trebbiano en Italia y Saint Emilion en Francia), Colombard (variedad especialmente ácida), Chardonnay, Sauvignon Blanc como variedades blancas y por otro lado la Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot noir, Gamay y Cabernet Franc como variedades permitidas en tintos y rosados.
Si nos centramos en los aspectos sensitivos y comenzamos por las sensaciones que nos deja cuando tenemos la botella entre las manos, nos recuerda claramente a una ánfora romana sin lugar a dudas. Ello le otorga una presentación cuidada complementada con una pequeña etiqueta circular que no distorsiona y que en conjunto levanta cierto interés, que de eso se trata ¿no?. Mas información en la web de la bodega: Le Talmondais
En copa se presenta con color cereza oscuro con un bonito tono granate cardenalicio, todo con presencia muy viva. La lágrima podriamos definirla como media-baja.
En nariz, a copa parada, nos ofrece aromas que recuerdan a caramelo de vainilla y en conjunto resulta cremoso. Si agitamos la copa, surgen matices de fruta roja. Sigue presente la vainilla y la nariz se muestra fresca. Acompañan a su vez, sensaciones de cacao, tostados y ligeras especiadas. En conjunto posee una buena nariz, golosa, cremosa, interesante.
En boca, la primera sensación es que posee unos taninos suaves, ligeros y que estamos ante un vino agradable de beber. Se vuelve a presentar fresco, con la fruta roja pero aquí de forma mucho más ligera acompañada de vainilla rozando el caramelo, especiados de fondo, cacao y cremosidad pero, todo ello de forma ligera y conjuntada.
Si sumamos todo esto se podría definir como un vino interesante, disfrutable y facilmente bebible además de poseer una buena RCP ya que ronda los 10€ y que si realizamos una pequeña crítica, sería como la siguiente: si los matices que nos aporta en boca fueran menos ligeros, es decir, con algo más de presencia este vino sería de gran calidad.
Gracias Sophie, gracias Jorge.

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