21 septiembre 2008

Más pena que gloria

esa podría ser la frase que resumiría algún que otro vino que ha caído en mis manos en los últimos días. Hoy me centraré sólo en dos de ellos, el resto los iré desgranando en posteriores post. Comenzaré por un vino de Telmo Rodríguez, de la DO Cigales: Viña 105 2007.
Cuando lo adquirí por poco más de 7€, no me esperaba un grandísimo vino pero sí digamos, un vino medio, que se pueda beber sin muchas complicaciones y sirva para acompañar cualquier vianda que podamos realizar rápidamente cualquier noche de la semana.
Que yo sepa se elabora con tempranillo y garnacha.
En copa presenta color cereza intenso con matices de frambuesa, muy vivo. La nariz se caracteriza por ser muy especiada, muestra matices de fruta roja (cerezas), con notas de verdor y de juventud. En boca de nuevo es muy especiado. Los taninos muestran cierta presencia, es un vino largo con final de pimienta, posee también notas ahumadas junto con claros matices de verdor y juventud más cierta sequedad. Es un tinto joven, sí, pero es tosco y cálido, no invita a seguir bebiendo.
Es muy sencillo y nada complejo. La verdad, como decía al principio, no esperaba un vinazo, pero sí muchisimo más de lo que mostró. No me gustó, en absoluto. Existen vinos en nuestro país en ese rango de precios que poseen una calidad muy por encima, pero mucho, que este Viña 105. Me da la impresión que va encaminado más al mercado exterior, tanto por los matices como por el etiquetaje, que al mercado nacional.

El otro vino, objeto de este post es un Duque de Huescar Reserva 1996,que hacía tiempo tenía en la bodega y que siendo sincero, tampoco tenía muchas esperanzas depositadas en él, así que hace unos días decidí abrirlo. Es un vino elaborado por Viña Herminia bajo la DOC Rioja con un 86% de tempranillo, 10% de graciano y un 4% otras. Tiene una crianza de 6 meses en roble americano y posteriormente fue trasegado a barricas americanas durante otros 14 meses. La bodega además le da una guarda de otros 36 meses en botella.

En copa mostró color cereza con borde naranja.
En nariz los aromas son de fruta roja ligera (cerezas), con cierta cremosidad al tener notas de vainilla y cacao. Además aporta notas tostadas y especiadas.
En boca es un vino leve, ligero con pequeños aportes de fruta roja, tostados y especiados.Es muy bebible pero precisamente por esa falta de matices y de complejidad.
No todos los días se puede disfrutar de buenos vinos, pero reconozco que en el caso del Viña 105, insisto a pesar de su bajo precio, me defraudó enormemente y me hace preguntarme si simplemente es un producto que se aprovecha de pertenecer a la Compañía de Vino Telmo Rodríguez. El Duque de Huescar, está en la línea de otros productos que he probado de Viña Herminia, en mi opinión le falta una expresión más clara de los matices y sobre todo complejidad que no posee.

3 comentarios:

Jose luis Louzan dijo...

No todo pueden ser buenos vinos, pero dos de dos ummm... entiendo el malestar...

Carlos Rodriguez dijo...

Hola José Luis, pues lo malo que es no han sido 2 de 2, han sido unos cuantos mas estos últimos días, te digo que a finales de la semana estaba un poco harto de tanto vino mediocre.
Milagro que entre medias apareció un Peralda La Garriga que compensó mucho de lo anterior, pero eso será otro post..
Saludos
Carlos

Oscar Gallifa dijo...

Estoy con José Luis, no todo son buenos vinos en esta vida.
Para apreciar un buen vino hay que saber primero donde está el escalafón medio y bajo de calidad. Todo sería un mar de rosas y no sería real.

Me gusta, por otro lado, tu apreciación y comentario del cigales. He bebido pocos vinos tintos de la zona (Traslanzas, Cesar Príncipe y Valdelosfrailes) pero siempre he notado ese punto de especiado algo subido de tono. Será una de sus características?? Creo que guardo alguno en la bodega, lo miraré y proveremos hacia donde tira...

Para cuando La Garriga?


Saludos Carlos.

OG