18 octubre 2008

Laurent Perrier Millésimé 1999

El champagne es un vino único y que desde hace siglos encandila de forma sugerente a personas de toda clase y condición. La historia del champagne, que podemos ubicar en el eje Reims-Troyes en el noreste francés, concretamente en los departamentos de l'Aisne, Marne, Seine et Marne, l'Aube y Haute-Marne, se remonta allá al siglo XVII donde se elaboraban vinos blancos a los cuáles se les comenzó a añadir variedades tintas en su elaboración y con el paso de los años añadieron la técnica de la efervescencia lo que ayudó junto con el terruño tan definitorio donde están ubicados los viñedos a crear la identidad propia del champagne y con el devenir de las décadas convertirse en uno de los tipos de vinos más importantes y reconocidos a nivel mundial.
El terruño de Champagne es particular, de ahí que se pueda considerar terruño, posee unas condiciones muy definitorias: posee una situación septentrional, con difíciles condiciones climáticas que junto con su subsuelo calcáreo le imprime unas características propias y únicas al champagne.

Fué allá por 1927 donde se definieron y limitaron las características y bases de la denominación y además se permitió sólo la utilízación de tres variedades: la pinot noir, la pinot meunier y la chardonnay. Pero fué más allá y contempla aspectos desde rendimientos, densidades, poda, etc.

Debemos tener en cuenta que sólo los champagnes elaborados con 100% chardonnay y con ello sin la participación de las otras 2 variedades tintas, contemplan el calificativo de "Blanc de Blancs". Así siguiendo el símil, se utiliza el calificativo de "Blanc de Noirs" para los elaborados sólo con las variedades tintas, pero siguen siendo blancos.

Ya en este punto y después de comentar las variedades utilizadas y permitidas, podemos resumir los aspectos definitorios en la elaboración de los champagne: el ensamblaje, el licor expedición y la crianza.

El ensamblaje puede ser como he descrito a partir de variedades, también puede ser de crus y por otro lado de distintas añadas.

Una vez concluida la crianza, que hoy en día es de 15 meses como mínimo y en el caso de los millésimé de 3 años llegando en los cuvees a varios años más, se añade el licor de expedición lo que le otorgará su característica más o menos dulce. El siguiente listado es clarificador:
  • Dulce, más de 50 gramos/l de azúcar residual
  • Semiseco, entre 33 y 50 gr/l
  • Seco, entre 17 y 35 gr/l
  • Extra seco, entre 12 y 20 gr/l
  • Brut, menos de 15 gr/l
  • Extra brut, entre 0 y 6 gr/l
  • Para una dosis de menos de 3 gr/l, se conocen como pas dosé, brut nature, o dosage zéro.
Nombrados los términos de millésimé y cuvée, no queda otra cosa que definirlos. Los millésimé son los champagne de añada y se elaboran sólo con vinos de un mismo año y sólo en añadas excepcionales a diferencia de los que no poseen este calificativo que pueden ser un ensamblaje de varios años e incluso de varios crus. Los cuvée por su parte son digamos los top de ciertas bodegas y se caracterizan por su elevada calidad y larga crianza.

Después de esta pequeña introducción sobre las características más básicas de champagne, es momento de hablar del Laurent Perrier Millésimé 1999. La bodega se encuentra ubicada en el pueblo de Tours-sur-Marne desde 1812 donde fué fundada por Alphonse Pierlot. No voy a describir la historia de la bodega que podeis consultarla en su Laurent-Perrier, de donde he extraido las siguientes líneas, pero sí como se llega al nombre de marca actual: "Alphonse Pierlot lega el negocio a su jefe de bodega Eugène Laurent, miembro de la tercera generación de una familia de viticultores. Éste dirige la finca junto con su esposa, Mathilde-Emilie Perrier. A la muerte de Eugène, en 1887, su viuda Mathilde asume sola el control de la propiedad asociando su apellido de soltera al de su esposo. Nace así la marca Veuve Laurent-Perrier & Cie."


Este Laurent Perrier Millésimé 1999, está elaborado con un 52% de chardonnay y un 48% de pinot noir y posee un envejecimiento mínimo en bodega de 7 años.
En copa se presenta dorado pajizo con burbuja fina, muy fina y persistente.
En nariz es fresco, floral, herbáceo con claros matices a bollería y pastelería. Es una nariz elegante.
En boca de nuevo la burbuja es fina, se muestra fresco, elegante como en nariz, muy disfrutable, fácilmente bebible. Con notas a crema pastelera, notas florales y es una réplica de los matices presentados en nariz. Sedoso y largo.
Un estupendo champagne del que aún conservo una botella y del cuál compraré algunas más, y lo compararé con un Gimonnet & Fils Brut 1er cru 2002 y un Pierre Peters Millésimé 1998 que acaban de incorporarse a mi bodega y en breves semanas serán abiertos.
Por cierto, Laurent Perrier es distribuido en España por Herederos del Marqués de Riscal.

6 comentarios:

Javier dijo...

Vaya, vaya... ¡Te van los súper-clase! Este verano con mi mujer nos bebimos un Louis Roederer Millésimé (creo que de 1999, pero no me acuerdo bien; beberse un Burdeos y luego un Champagne debió tener algo que ver) y todavía alucinamos. La verdad es, sin desmerecer a nadie, que el champagne es otro nivel. Por cierto, sí, me das envidia.

Adictos a la Lujuria dijo...

Interesante tutorial, lastima que en la vinoteca tan solo queda algún cava, y no es lo mismo, ni mejor ni peor, no es lo mismo.

Un saludo

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Javier, respecto al Louis Roederer Millésimé debo confesar que no lo he catado pero tengo muy buenas referencias de él. ¡Claro que me gustan los vinos de calidad! jaja, como a ti ¿no? , pero no todos los dias el bolsillo está para pagar ciertos precios!!!. Por cierto, hace poco probé el Laurent Perrier Cuveé Rosé Brut del que hablé muy ligeramente en el post: http://carlosgrm.blogspot.com/2008/09/campo-viejo-gran-reserva-1973.html
Una gozada, pero su precio de 65-90€ es algo elevado pero insisto una gozada, y sí, lo he visto en todo ese rango de precios en distintos sitios hay que tener cuidado donde se compra, ¿verdad?
Ambos, el Rosé y el millesime fueron una deferencia de la misma persona, todo un detalle.
Saludos
Carlos

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Adictos, pensaba escribir solo sobre el LP pero me acordé que siempre que comparto champagne con NO aficionados del vino, pero sí apreciadores de la calidad, les sorprenden ciertas caracteristicas de los mismos y pensé ene scribir algo no muy extenso con las 4 ideas básicas, que de eso se trata el blog de ayudar y transmitir lo poco que uno va aprendiendo.
Como tú mismo dices el champagne y el cava simplemente no son lo mismo. Al hilo, me acuerdo el otro día compartiendo un riesling me preguntaba mi cuñado las diferencias entre ambos y como comenté en ese momento es que si partimos por un lado de chardonnay, pinot noir y de pinot meunier y en los cavas partimos de xarello,macabeo y parellada como principales el resultado no tiene nada que ver aunque por razones históricas, desconocimiento y en su momento económicas el cava se consideró sustituto del champagne pero, como bien indicas y yo insisto en ello, no es lo mismo aunque añado que en calidad si que hay diferencia. En cava hay grandes ejemplos de espumosos, doy fe pero en champagne se alcanza un peldaño superior, muy superior que en ciertos casos roza la perfección, eso sí a otros precios.
Saludos
Carlos

Adictos a la Lujuria dijo...

La satisfacción que se puede encontrar en muchos champagnes tan solo la hallaremos en contados cavas, es más, los grandes cavas no llegan a donde los grandes champagnes. Variedades distintas, terruño distinto, si no tuviesen burbujitas se nos ocurriría compararlos?.

Cualquiera que conozca un poco el mundo del cava lo primero que le llamara la atención es que la inmensa mayoría de todo lo que se produce es cava para brindar y poco más, y claro, todo aquello que merece algo la pena esta a un precio desproporcionado, no en todos los casos, no hay que generalizar, esa es la sorpresa. El mundo del cava se divide en dos , las tres o cuatro grandes y el resto, ese resto son multitud de pequeñas cavas que elaboran excelentes vinos espumosos elaborados por el método tradicional o champonoise llamados al igual que sus bodegas, cavas ( seguro que tiene algo que ver, seguro ) y a unos precios adecuados a lo que ofrecen a nuestros sentidos.

Pero claro, si fuese lo mismo cava y champagne podríamos hacer un baremo de precios mediante el cual por encima de por ejemplo 25 euros solo merecería la pena comprar champagne, pero como no es lo mismo.

Que lío, lo que esta claro por lo que leo en tus notas es que un dinero invertido en Laurent Perrier Millésimé 1999 es la mejor manera de tener liquidez y solvencia en casa con excelentes beneficios para los sentidos.

Un saludo

Carlos Rodriguez dijo...

Efectivamente Adictos, son dos mundos muy distintos, y se suele caer en el error de compararlos cuando solo tienen en común el método de elaboración, pero el resto: variedades, terriño, clima, etc son muy distintos lo que nos lleva a vinos simplemente distintos. Claro que en cava se encuentran espumosos de los cuales se puede disfrutar y mucho pero... en champagne simplemente hay cosas sublimes.
Saludos
Carlos