26 diciembre 2008

Clasicismo

Revisando mi libreta de notas y viendo como se van acumulando las líneas en ella decidí que es un buen momento para escribir un post doble, con dos vinos de una de las bodegas que más representa el clasicismo en la DOC Rioja, y lo digo en el buen sentido de la palabra y lo que ella representa: tradición. Hablo, como no, de Bodegas R. Lopez de Heredia. No voy a ser yo aquí quién descubra ni hable de la historia de la bodega, fundada en Haro en 1877. Creo que lo más resaltable, para no caer en un baile de cifras y datos, es que mantienen como filosofía la misma de antaño, haciendo de sus vinos un reflejo de la Rioja más clásica.
En esta ocasión, en mi penúltima "cesta de la compra" se colaron un Viña Tondonia Reserva 1998 y un Viña Bosconia Reserva 2000.

El primero de ellos, Viña Tondonia Reserva 1998, se elabora con un 75% de tempranillo, un 15% garnacha y un 10% de graciano y mazuelo. La crianza es de 5 años y medio con dos trasiegos por año.

Por su parte, el Viña Bosconia Reserva 2000, se elabora con un 80% de tempranillo, un 15% de garnacha y el resto es mazuelo y graciano. La crianza es de 5 años con 2 trasiegos al año.

El Tondonia Reserva 1998 en copa se presenta con un color cereza suave y ligero con un importante borde anaranjado.
En nariz ofrece suaves tostados de la madera, así como ligeras cerezas rojas que incluso avanzan hacia guindas. De fondo surge tabaco, y el conjunto de la nariz es suave y ligero.
En boca los taninos están pulidos pero se muestran largos, brotan de nuevo los tostados y las cerezas guindas. El paso final es largo y persistente. Resulta fácil y agradable de beber formando igual que en nariz una boca ligera pero elegante, y que por ponerle un pero peca un poco de falta de intensidad. Pero no nos engañemos, no es un matiz la intensidad, que debamos buscar intensamente en un vino como este. Debemos quedarnos con lo bien trabajada que está la larga crianza y que por un momento volvamos a las raices de la Rioja.
Por su parte, el Viña Bosconia Reserva 2000, en copa aparece vestido con color rojo cereza vivo, muy traslúcido y con un ligero borde anaranjado.
En nariz, predomina la fruta roja y regaliz ambas de forma elegante. Los tostados son comedidos pero tienen su peso, el fondo es suavemente especiado y licoroso. En conjunto es una buena nariz.
En boca los taninos están muy pulidos, de nuevo se presenta la fruta roja de forma elegante. Llena la boca de frescura y ligerisimos tostados y el final es largo. Resulta fácil y agradable de beber, con elegancia. El conjunto es sabroso y con un toque menos clásico que el anterior.
El resumen es sencillo: hay momentos que buscas lo conocido, lo tradicional, el sosiego y llegado ese instante necesitas un vino que esté acorde con esas sensaciones que buscas y nada mejor que un vino de corte clásico sin estruendos ni exageraciones. Yo por lo menos así lo hice y me funcionó.

6 comentarios:

José Luis Giménez dijo...

Muchos vinos, bastantes de ellos buenos vinos, te permiten probar el ruido. Sólo los mejores te permiten probar el silencio.

Es una razonable traducción de uno de los puntos del 'Theise Manifesto'. Cuando algunos vinos cejan en sus gritos, estos vinos siguen hablandote con calma.

Saludos,

Jose

Carlos Rodriguez dijo...

Hola José Luis, estupendo comentario. Y,sí, es así, muchos vinos no dejan ver más allá de sus propias fronteras y artificios, muchos de ellos superficiales y cuando,por sorpresa un vino te hace disfrutar del silencio y de tus/sus adentros, sólo en ese momento te das cuenta de lo que realmente es el vino.
Saludos

Javier dijo...

Como de costumbre, lo has clavado, además con un paralelismo propio: ayer día 26 (en Catalunya el día de San Esteban es fiesta señalada) bebimos dos botellas de Prado Enea 2000; la comparación --absolutamente incorrecta-- con el San Román 2004 de la cena de Nochebuena fue inevitable, pero pasada la primera impresión el consenso de todos --aficionados, pero no entendidos ni expertos-- fue algo similar a lo que ya habéis escrito: la sutileza, paciencia, tranquilidad y finura se expandían de manera silenciosa pero inexorable. Excelente reencuentro con la manera clásica de hacer vino.

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Javier, primero te adelanto que el San Román es una de mis debilidades, la comparación con el Prado Enea no es incorrecta, es una comparación absolutamente válida pero de dos conceptos muy distintos de hacer vino. Como bien dices, con la sutileza hemos topado. Igual que encontrarse con la bomba de matices del San Román es agradable, otras esa paciencia y el buen hacer de la forma clásica de hacer vino no tiene precio.
Saludos
Carlos
pd: ¿y que os pareció el San Román 04? tengo un magnum reposando, y conocer opiniones.... viene muy bien.

Javier dijo...

Hola, San Román 04 gustó mucho. A mí me gustó más el 2003 (¿o fue el 2002?, perdona mi vagancia por no consultarlo) pero en mi escala le daría un 9, o sea que la cosa es bastante subjetiva. Además, venía influido por un Pintia 2005 que me encantó y la primera impresión es la que queda... San Román está para beber ahora y cuando quieras, todo depende del grado de evolución en que se quiera tomar y que va a ser espléndido durante bastante tiempo. Sólo comentar, para mi sorpresa, que mi gusto se está decantando por la moda actual de beber el vino al cabo de poco de salir al mercado; no es por dejarme llevar por la moda, sino porque en muchos buenos vinos es lo único que encuentras en la tienda y yo en casa no tengo las condiciones adecuadas para guardarlos y, para mi pesar, mi paladar se está acostumbrando a ello. Por eso me parece bueno un Viñas de Gaín 2006 (aunque algo prematuro todavía, y eso es innegable), en su punto Cosme Palacio crianza 2005 o muchos otros crianzas que se encuentran de ese año, pese a que los que están estupendos para mí son los de 2004. Por eso te digo que San Román 2004 me pareció magnífico --arrollador sería más exacto-- y quizás un año atrás de un vino de sus características te hubiera dicho "mejor guardarlo un año"; pero está rico, rico.

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Javier, me imagino que podría ser el 2003 el que te gustó tanto simplemente no por nada en contra del 2002 simplemente porque yo tambien me acuerdo de un magnifico San Roman 03,jaja.
Después de un Pintia y un San Román poco queda que decir para los que nos gustan ese tipo de vinos.
Pues por lo que me dices le daré pocos meses más al San Román que dependerá el abrirlo más de tener comensales en casa, debido a que es magnum, que por si mi fuese...
Gracias por la info.
Saludos