23 diciembre 2008

Sensaciones

En visperas de tan señaladas fiestas y con el objetivo este año de no hacer tipicas felicitaciones ni aburridos resumenes de lo mejor del año, ya que creo que quienes habeis visitado frecuentemente este blog sabeis muy bien como buscar dentro del mismo aquellos vinos que me han despertado buenas sensaciones y que podrían hacer lo mismo en vosotros o no.
Y hablando de sensaciones, un buen ejemplo de ello, fué precisamente el pásado sábado tanto por la mañana, al salir de "La guía gastronómica" de Radio Vigo-Cadena Ser, y por la noche durante una cena con nuestros amigos, con todo lo que esa palabra quiere decir y que no se puede resumir en palabras. En ambos casos surgió la misma conversación, algo como lo siguiente: ¿y como debe ser un vino, que puedes recomendarnos, ...? en ambos casos utilicé una expresión que ultimamente aplico mucho en esto del vino: sensaciones.
Un vino debe hacer surgir en nosotros un conjunto de sensaciones a través de primordialmente el olfato y que se adentran en nosotros aflorandonos múltiples matices pero como tales sensaciones, son absolutamente particulares por ello un mismo vino en dos personas nunca aportará exactamente las mismas sensaciones. Logicamente, en muchos casos serán muy parecidas, pero en otros podrán llegar a ser muy distintas.
¿Qué ocurre si tienes predilección por el chocolate negro y el vino te aporta esos matices? pero ¿y si sientes desagrado con ese sabor y/o aroma? en el primer caso un vino con un matiz claro de cacao negro tiene muchas papeletas, si el resto de matices son positivos y equilibrados, de gustarte pero en el segundo caso aunque estén en equilibrio no será un vino de tu agrado. En ambos casos logicamente se trataría de un buen vino de cierto nivel, pero queda claro que uno podría repetir y el otro no.
Por la noche, durante una estupenda cena preparada por Carol y como inauguración de la nueva casa, preparé una sencilla botella de Secastilla pensando que probablemente necesitariamos otra.
Y así fué, una estupenda garnacha 2004 de Secastilla continuada por un estupendo tempranillo de Toro de Gran Colegiata Campus 2002, hizo que la noche resultara estupenda. Dos vinos fuera de cualquier top que cumplieron de lejos su objetivo, se convirtieron por la compañía, el buen momento, la buena cena y la amistad en dos vinos magníficos, otra prueba más de que además de aportar sensaciones un vino hace surgir, como decía antes, muchos matices no inherentes a él mismo y, siguiendo con el razonamiento anterior, para uno de nosotros quedó por delante el Secastilla y para otro el Campus.
De ambos vinos espero poder hablar, en algún post futuro, aunque no era el día ni el momento de tomar notas pero hablaré, como no, de sensaciones.

6 comentarios:

La Guarda de Navarra dijo...

Efectivamente Carlos, si un vino no aporta sensaciones, positivas se entiende, no pasará a nuestra historia enológica.
Y esas sensaciones se multiplican según el contexto o situación, según la compañía, si conoces la bodega y a su gente, por su procedencia, etc,etc.
La suma de todas sensaciones puede hacer un vino grande aunque sea humilde.
Feliz navidad.

J. Gómez Pallarès dijo...

Lo más difícil que hacemos quienes, desde la posición que sea, escribimos sobre vinos, es intentar traducir nuestras nuestras sensaciones en palabras. Tan difícil es que casi se echa uno a temblar cuando lo piensa. Porque, claro, tu percepción del chocolate seguro que no es la misma que la mía y, por lo tanto, tus sensaciones, tus recuerdos, tampoco lo son. Y así ad infinitum.
Lo bonito de esto es que se consigan mínimos comunes denominadores con los que la gente se identifique y se interese por un vino a través de la lectura.
Si somos capaces de eso, además de pasarlo de primera en el camino, haremos algo útil para alguien. No es un fin en si mismo, claro, pero no está tampoco mal conseguirlo!
Felicidaes por la nueva casa, por la inauguración, por las fiestas y por el Año Nuevo. Que os traiga aquello que tanto deseáis!
Un abrazo,
Joan

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Guarda, efectivamente, de eso se trata de a través del vino y de lo que le rodea en ese momento surgan de la nada un sin fin de sensaciones positivas.
Saludos y Feliz Navidad.
Carlos

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Joan, ¡claro que es dificil! y tanto, tú bien lo sabes, pero como bien dices si por el camino conseguimos hacer algo positivo y útil, te lo digo absolutamente sincero, no tiene precio y a mí,particularmente, me llenaría de satisfacción.
Gracias por las felicitaciones, el año, el pasado fin de año, lo comenzamos en el hospital y todo apuntaba mal año y lo cerramos como un magnífico año en todos los aspectos.
Un fuerte abrazo, salud y felices fiestas.
Carlos

Javier dijo...

Magnífica reflexión, ques es uno de los motivos principales por los que sigo con interés tu blog: priorizas el disfrute del vino por encima de las cuestiones "técnicas", que son importantes pero no siempre esenciales. Saludos y Felices Fiestas.

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Javier, muchas gracias por tus palabras, de verdad. Me alegro de que coincidas con lo que comento en el post.
Al final el objetivo del vino es disfrutar de él, del momento y de la compañía, que no es poco ¿verdad?.
Un saludos y Felices Fiestas.
Carlos