30 septiembre 2008

Pazo da Touza 2006. Homenaje a D.José.

¡Qué curioso este vino! ¿Sí?. Pocas veces, o ninguna, un vino me ha traido tan buenos recuerdos como este, por ello.....muchas gracias Alberto.
No es el mejor Rias Baixas, que he probado, ni mucho menos, ni el peor faltaría más, podría encuadrarlo en lo que denominaría gama media-alta. Pero qué curioso, ¿a qué se deben esos recuerdos? muy fácil, tan fácil como que nos casamos en ese Pazo da Touza.

¡Con lo dificil que es que algún vino, sin ceñirnos al aspecto vinícola, pueda recordarme momentos tan agradables, sinceros e imborrables!.

De entrada, el nombre me sorprendió pero trantándose de un Rias Baixas del 2006 opté por guardarlo un tiempo y después de varios meses en la vinoteca, decidí abrirlo y rememorar un Septiembre del 2004 en un Septiembre del 2008.

Lo caté hace ya una o dos semanas.....pero hablando de recuerdos y si me permitís la licencia, hoy martes 30 después de un fin de semana muy, muy dificil también quiero que sirva de homenaje a D. José M. Conde gran apasionado del vino y tío político. Este fin de semana como he dicho ha sido complicado: el viernes enterrabamos a D. José, al mismo tiempo nacía un nuevo miembro de la familia y al día siguiente asistiamos a la boda de otro de los personajes de la familia, ¡sólo faltaba Berlanga con la cámara de video y los americanos en la calle central!. Aún me siento raro, espero no tener que pasar por lo mismo nunca más, no quiero que se junten lo agrio y ácido con lo dulce y goloso.

D. José, tío José para todos nosotros, era de esas personas divertidas, extraordinariamente divertidas, con la que me gustaba hablar y discutir de vinos y por la que yo, particularmente, tenía siempre un mimo especial, o procuraba. Hacía reir a todos y mucho, y en otras ocasiones te sacaba de quicio, todo un personaje, ¿sí? otra vez esta pregunta en este artículo. Pues sí, nunca, repito nunca, ví un velatorio con tanta gente ¿y?, seguimos con las explicaciones, pues tan sencillo como que por un lado era aún relativamente joven y por otro extremadamente conocido y querido.
Sirvan estas líneas de homenaje postumo hacia el tío José y de cariño hacía su mujer y sus hijas.
Creo que aunque sea una mezcla rara, creo que es una mezcla cuando menos interesante: un vino que se llama como el lugar donde nos casamos, donde José disfrutó de una gran velada y por otro el homenaje a tan gran personaje. Va por tí, José, tío José.

Este Pazo da Touza en copa nos ofrece color pajizo dorado con matices verdosos. En nariz es frutal, herbáceo, y me recuerda a prados verdes. Surgen matices de piel de manzana, frescura, ligereza, hueso de fruta y ligero pomelo. En conjunto es una buena nariz. En boca de nuevo es fresco con notas varietales y con final ligeramente amargo. En conjunto es sabroso, largo y a la vez ligero. Aparece de nuevo la fruta blanca, el hueso y el pomelo. Todo ello acompañado de matices de sésamo y salinidad. Considero mejor su nariz que su boca y oh sorpresa, me recordó por momentos y con cierta distancia a un muscadet ¡¡!!.
Tremenda dualidad: sensaciones aportadas por un vino y sentimientos agrios consecuencia de un terrible momento mezclado por la alegría de otra boda y todo ello aderezado con los recuerdos que nos trae este Pazo da Touza. No me pregunteis como me siento porque ni yo lo sé.

27 septiembre 2008

Principi di Butera Nero d'Avola 2006

Hacia tiempo que no tenía la oportunidad de cruzarme con una botella de algún Nero d'Avola siciliano, creo recordar desde un interesantísimo Cusumano hace ya algunos meses. Aquel Cusumano me dejo con ganas de probar más vinos de esta variedad tan propia de la isla italiana, así que en mi última compra ví este Principi di Butera Nero d'Avola 2006 y sumando mi interés por esta variedad y que hace poco había adquirido un monovarietal de insolia de esta bodega y resultó interesante, Principi di Butera Insolia, me decidí a comprarlo. Es un vino que ronda los 9,5€ y por lo tanto invita cuando menos a tomar el riesgo de adquirirlo sin referencias. De entrada os digo que me decantaría más por su blanco de insolia que por este vino una vez probados ambos vinos. El primero reultó interesante y curioso ese matiz de almendra tan predominante como podeis leer en el anterior link. Mientras que este Nero d'Avola está por debajo de aquel Cusumano que además creo recordar que también tenía un precio imbatible. Es un vino, este Principi di Butera Nero d'Avola 2006 que se podría definir por sus claros matices a cereza, por su frescura, por sus especiados y por cierta falta de intensidad en boca que le resta protagonismo.
Respecto a su elaboración es un vino que posee crianza de 12 meses, concretamente el 50% en barricas y el otro 50% en barriles de roble de 60 hectolitros.

En concreto es un vino que en copa nos muestra un color cereza vivo e incluso surge algún matiz anaranjado.

En nariz es ligeramente especiado, es una nariz fresca, ligera en la que toma protagonismo la cereza acompañada por ciertos recuerdos de fresas junto con un toque de cacao que añadido a sensaciones que me recuerdan mucho a aquellos caramelos de toffe y vainilla podemos decir que es una nariz que además de frescura ofrece golosidad.

En boca de nuevo es fresco, ligero, con los taninos integrados todo ello lo convierte en un vino fácil de beber. De nuevo surgen los especiados sobre todo al final y las cerezas aparecen otra vez pero ya no son protagonistas ni mucho menos.
Peca de falta de intensidad en boca lo que no le ayuda a resaltar y hace que se quede un vino más. Cierto es que nos indica los matices principales de esta variedad pero, que la Nero d'Avola es capaz de estar por encima del nivel mostrado por este Principi di Butera.

24 septiembre 2008

Castillo Perelada La Garriga 2005

Dudaba en seguir escribiendo post sobre vinos decepcionantes, que como indicaba en el anterior, han sido varios en los últimos días o escribir sobre el más interesante probado, bebido y disfrutado estos días: Castillo Perelada La Garriga Samsó 2005.
De esta casa creo que poco puedo añadir que no conozcais, además de tratarse de un castillo precioso, es una bodega de gran tradición vinculada a la DO Empodá en Cataluña. Os dejo el link a su web: Castillo Perelada y otro a un muy reciente articulo de los amigos de Vadebacus sobre otro de sus grandes vinos, y que espero poder probar, como apuntan que es el Ex Ex 6 2004: Perelada en Vadebacus.
Por cierto nuestro estimado Joan, Devinis, ya escribió en su día sobre este La Garriga: La Garriga en Devinis

Es un vino que procede de la finca más antigua de Castillo Perelada y está elaborado con 100% Samsó, o lo que es lo mismo 100% Cariñena o lo que es lo mismo 100% Mazuelo. Poseen 40 hectáreas de este terreno llano, limo arcilloso, con arenas y grava, y de pH neutro. La vendimia se realiza recolectando manualmente de cepas viejas, de 50 años. La vinificación se hace mediante una maceración larga y fermentación controlada a 26ºC y su crianza es de doce meses en barrica bordelesa nueva de roble americano tipo fino y el resto en botella.

Es un vino de 14,5 %, que adelanto que en ningún momento buscan darse importancia, y no lo hace.

En copa es un vino de color cereza oscuro y de capa alta, rozando el picota.

En nariz es elegante, con aromas a fruta roja madura pero suave y con ligeros tostados de la madera acompañados de vainilla. Resulta cremoso en nariz ya que surgen matices de cacao e incluso les acompaña algún especiado. Resulta una muy buena nariz en la que todas las notas anteriores están presentes pero de forma ligera, comedidas y elegantes.

En boca los taninos surgen pero cremosos e integrados. Del alcohol nos olvidamos, no lo encuentras. Otra vez y siguiendo la línea que nos marcaba con anterioridad la nariz vuelve a ser cremoso, con presencia de tostados y algún especiado y de nuevo, es elegante y ligero. Se comportó de forma equilibrada y resultó muy sabroso, interesante y en conjunto es un muy buen trabajo. Me gustó y compraré más, por lo tanto os lo recomiendo.
Lógicamente no todo lo que uno adquiere puede resultar de calidad, y más en el esquema de compra que yo sigo, es decir, raramente repito y siempre me muestro muy abierto a probar recomendaciones o cosas absolutamente nuevas que creo puedan depararme algún matiz, sensación o conocimiento nuevo en el mundo del vino. Otras, te encuentras en tu cesta de la compra de vino una botella como esta que te agrada el día y te devuelve a las más primitivas senaciones que te hacen recordar tu vínculo con el vino.

21 septiembre 2008

Más pena que gloria

esa podría ser la frase que resumiría algún que otro vino que ha caído en mis manos en los últimos días. Hoy me centraré sólo en dos de ellos, el resto los iré desgranando en posteriores post. Comenzaré por un vino de Telmo Rodríguez, de la DO Cigales: Viña 105 2007.
Cuando lo adquirí por poco más de 7€, no me esperaba un grandísimo vino pero sí digamos, un vino medio, que se pueda beber sin muchas complicaciones y sirva para acompañar cualquier vianda que podamos realizar rápidamente cualquier noche de la semana.
Que yo sepa se elabora con tempranillo y garnacha.
En copa presenta color cereza intenso con matices de frambuesa, muy vivo. La nariz se caracteriza por ser muy especiada, muestra matices de fruta roja (cerezas), con notas de verdor y de juventud. En boca de nuevo es muy especiado. Los taninos muestran cierta presencia, es un vino largo con final de pimienta, posee también notas ahumadas junto con claros matices de verdor y juventud más cierta sequedad. Es un tinto joven, sí, pero es tosco y cálido, no invita a seguir bebiendo.
Es muy sencillo y nada complejo. La verdad, como decía al principio, no esperaba un vinazo, pero sí muchisimo más de lo que mostró. No me gustó, en absoluto. Existen vinos en nuestro país en ese rango de precios que poseen una calidad muy por encima, pero mucho, que este Viña 105. Me da la impresión que va encaminado más al mercado exterior, tanto por los matices como por el etiquetaje, que al mercado nacional.

El otro vino, objeto de este post es un Duque de Huescar Reserva 1996,que hacía tiempo tenía en la bodega y que siendo sincero, tampoco tenía muchas esperanzas depositadas en él, así que hace unos días decidí abrirlo. Es un vino elaborado por Viña Herminia bajo la DOC Rioja con un 86% de tempranillo, 10% de graciano y un 4% otras. Tiene una crianza de 6 meses en roble americano y posteriormente fue trasegado a barricas americanas durante otros 14 meses. La bodega además le da una guarda de otros 36 meses en botella.

En copa mostró color cereza con borde naranja.
En nariz los aromas son de fruta roja ligera (cerezas), con cierta cremosidad al tener notas de vainilla y cacao. Además aporta notas tostadas y especiadas.
En boca es un vino leve, ligero con pequeños aportes de fruta roja, tostados y especiados.Es muy bebible pero precisamente por esa falta de matices y de complejidad.
No todos los días se puede disfrutar de buenos vinos, pero reconozco que en el caso del Viña 105, insisto a pesar de su bajo precio, me defraudó enormemente y me hace preguntarme si simplemente es un producto que se aprovecha de pertenecer a la Compañía de Vino Telmo Rodríguez. El Duque de Huescar, está en la línea de otros productos que he probado de Viña Herminia, en mi opinión le falta una expresión más clara de los matices y sobre todo complejidad que no posee.

17 septiembre 2008

Enrique Mendoza Petit Verdot 2004

En el anterior post dedicado a Campo Viejo Reserva 1973, citaba que había tenido ciertas decepciones a lo largo de la semana. De entrada indico que este Enrique Mendoza, los que seguís este blog sabeis de mi gusto por esta bodega, no fué disfrutado esta semana con lo que está lejos de cualquier decepción.
Por partes: ¿de donde viene mi aprecio por Enrique Mendoza? es sencillo, no conozco la bodega personalmente ni a quienes la dirigen, pero desde hace años nos brindan con vinos de calidad a unos precios estupendos, no nos podemos olvidar de su Shiraz, de su Peñon de Ifach, de su magnífico Santa Rosa y del increible Dolç. Hay pocas bodegas a este nivel de precio y en denominaciones no predominantes como es la DO Alicante, que muestren esta calidad.
En la vinoteca esperan algunos shiraz de Mendoza, los cuáles no dudeis en darles reposo y tiempo, algún dolç y este Enrique Mendoza Petit Verdot 2004 que me pareció buen momento para abrirlo, aunque no escondo que pensé que era un pequeño infanticidio pero resultó no ser así. Antes de entrar en los detalles de la nota de cata, las sensaciones e impresiones que demostró el vino fueron atractivas, interesantes y no me queda duda en recomendarlo, me gustó.
Es un vino, como tal petit, que en copa se presenta con un color picota con borde granate-violáceo, se muestra denso y con lágrima media-alta.
En nariz nos ofrece fruta madura, destacando fresones acompañadas de notas de cacao, grosella, tostados y ligeros ahumados. Además de un fondo de vainilla y arándanos.
En boca los taninos ya están integrados, son sabrosos. Se trata de un vino largo apareciendo de nuevo la fruta madura, el cacao que implica cierta cremosidad y con un final ligeramente especiado.
Es un vino, que está ya en un buen momento, para nada se comportó de forma dura y por el contrario resultó fácil de beber y muy sabroso.

Hace tiempo que lo adquirí, pero es un vino que ronda los 11-12€ lo que lo convierte en un vino de gran RCP y tratándose de un monovarietal de Petit Verdot, es un excelente precio. Esto hace que me acuerde de Otro excelente petit verdot, algo más caro (sobre los 20-25€), pero de altísimo nivel y que se encuentra en un peldaño por encima de este Enrique Mendoza. Ello no quita que el binomio de calidad y precio en este último sea casi imbatible.

13 septiembre 2008

Campo Viejo Gran Reserva 1973

Ultimamente tengo la oportunidad de poder probar botellas, digamos clásicas, más de lo que me esperaba hace unos meses pero debo decir que menos de lo que me gustaría, dado el elevado porcentaje de vinos interesantísimos que se esconden detrás de algunas botellas con tantos años a sus espaldas.
Tengo otras catas pendientes de escribir, pero debo reconocer que llevo una semana plagada de decepciones, de vinos malos que te hacen preguntarte muchas cosas. Por suerte todo comenzó a enderezarse a finales de semana con un Laurent Perrier Cuveé Rosé Brut, del que no tomé notas pero que debo decir que me gustó mucho con interesantisimos matices de fresas y flores y con una burbuja fina, persistente y muy integrada (gracias Jorge), y que termina con este Campo Viejo Gran Reserva 1973 y alguna cosa más de la que hablaré proximamente. Volviendo al Campo Viejo GR 1973, debo escribir las sensaciones que ha dejado en mis sentidos, ya que no he tomado notas, no siempre hay que sacar la libretita que sino va a llegar por estresarme. Quedé para comer con mis padres y hoy se dió la casualidad que no llevé ninguna botella de vino, es raro, pero así fué. Al llegar veo una botella que me dicen lleva abierta desde las 11:30 h y ya eran las 14:30h. Me acerco y veo, que se trata de un Campo Viejo, creo que mi cara de sorpresa se tuvo que notar, la tomo en mis manos y leo 1973 y además noto que es de 70cl en lugar de 3/4l.Sigo leyendo la etiqueta y me sorprende otro dato, o cuando menos me llama la atención: el vino como digo es de 1973 pero al final del etiquetaje dice que ha ganado un premio en Suiza en 1983, sí 1983, con lo que salvo error este Gran Reserva 1973 salió al mercado como mínimo en 1983.

No tengo información sobre la elaboración de este vino ni datos sobre el mismo. Así que sólo nos queda que el vino hable por sí mismo.

Lo primero que debo decir es que ha sido un sorpresón. ¡quién te ha visto y quién te ve, Campo Viejo!. En las copas de balón no denotó los tonos cobrizos que nos esperabamos sino todo lo contrario, color cereza de capa media, vamos todo un chaval, con una estupenda intensidad y que fué un gran punto de partida. En nariz fruta roja, cremosidad comedida pero con notas ligeras de cacao y caramelo, nada de agua de aceitunas como también podría esperarme y con ligeros tostados. Una buena nariz que, igual que en copa, poseía intensidad. Al llegar a nuestras bocas sigue apostando por lo que nos indicó en la fase olfativa, mostrando de nuevo fruta, suavidad, elegancia, ligeros tostados cremosos y todo ello con un final largo. Muy sabroso, muy disfrutable y así ocurrió, nos duró un instante. Gratísima sorpresa.

09 septiembre 2008

Vetus 2005

Viendo la botella en la estantería de la vinoteca, vinieron a mi memoria recuerdos de cierta cena con mi mujer allá por el 2006 en el restaurante y a la vez bodega de la DO Rias Baixas llamado Remesal y ubicado en Tui, Pontevedra. No voy a realizar ninguna crítica gastronómica, simplemente porque sería un osado, no es lo mío y por tanto eso se lo dejo a los expertos o aficionados a la gastronomía, que buenos blogs existen de ello. Recuerdo una gratísima velada en un buen ambiente. De aquella cena me quedó la sensación de haber cenado bien y de haber probado un vino nuevo y que, en aquel momento y circunstancia, me llamó la atención gratamente.

Decía, allá por octubre del 2006, lo siguiente sobre el Vetus 2004:

D.O. Toro, Bodegas Viña Villanueva, 100% tempranillo, 14,5%, Color cereza picota con borde rubí, muy bonito realmente llamativo. En nariz presenta toques ahumados, torrefactos, frutas rojas maduras y madera. En boca presenta de nuevo las frutas maduras, paso largo y taninos potentes que implincan astringencia notable pero bien construidos.Un vino gratificante. Fecha de cata 13-Oct-2006. Puntuación 8,7/10. Precio recomendado aproximado 10-11 €.

Aún era esa cata de aquellas que colgaba en un post enorme que, después, con el paso del tiempo y al no parar de crecer, tuve que catalogarlo bajo la etiqueta "catas realizadas" y con mi mayor dedicación al blog, aquellas pequeñas descripciones se fueron convirtiendo en más extensas y cada vez mayores con lo que necesitaron, cada una de ellas un post propio.

Pasa el tiempo, y en este Vetus 2005 ya no figura que es elaborado por Finca Villacreces, sino que ahora indica que es elaborado y embotellado para Bodegas Izadi, o lo que es lo mismo el grupo llamado Artevino. Por cierto, hace nada hablaba de otro vino de este grupo: Finca Villacreces.
Debo reconocer, que tal vez en aquella ocasión imbuido por el ambiente, por el menor conocimiento del mundo del vino o simplemente por ser una añada mejor que esta 2005 aquel Vetus 2004 estuvo por encima de este Vetus 2005, con diferencia.

Ahora he encontrado un vino de calidad dentro del rango de precios en el que se encuentra, es decir 12€ y no aquél estupendo vino que recordaba.

En copa presentó un color próximo a cereza oscuro con borde granate vivo y con una lágrima media que tinta la copa.

En nariz nos aporta aromas a fruta roja madura, con presencia de los tostados de la madera (es un vino con crianza en roble francés y americano de 12 meses) acompañados de cacao, torrefacto y galletas lo que le aporta cierta cremosidad. Incluso aparecen ligeros especiados e incluso un toque de mineralidad.

En boca los taninos aún tienen peso aunque están cerca de estar integrados. Como en nariz aparecen los especiados pero con mucha más intensidad. Nos encontramos de nuevo con la fruta roja madura y los tostados. Se muestra denso, largo y algo cálido, incluso con notas que recuerdan cierto verdor.

Creo, en mi opinión, que mejorará con botella y a fecha de hoy le conviene cierta aireación, al menos media hora. Podemos resumirlo en un interesante vino para los 12€ que cuesta pero está lejos de aquellas sensaciones que guardaba del 2004, con lo que particularmente me decepcionó un poco, no por la calidad del vino sino por las malditas comparaciones y por tener la curiosidad de encontrarme de nuevo aquello que surgió alrededor de esa mesa hará ahora dos años. Por eso, dejando de lado la añada y otros muchos factores, el vino siempre está rodeado de circunstancias, momentos, recuerdos y sensaciones en el instante en que lo pruebas y que pueden, y lo hacen, influir en los matices que te hacen sentir logicamente, siempre dentro del esquema vital de cada vino, no confundamos mis palabras. Por todo lo anteriormente citado un vino no sube de peldaños en la escalera de la calidad pero si puede hacer que hasta su peldaño hayas subido de una u otra manera, de forma más agradable o menos cómoda.

05 septiembre 2008

Le Talmondais 2006

Lo primero que debes pensar cuando abres una botella que unos amigos te han traido, entre otras, desde Francia y que han perdido tiempo en sus vacaciones y visitas familiares, es puro agradecimiento. Esto, el vínculo entre conceptos como la amistad y el vino, hace que durante unos minutos hayan pasado por mi mente un conglomerado de ideas que me hacen reflexionar y que al mismo tiempo si nos las escribo rápidamente se disipan tan rápido como un cubito de hielo en un vaso de té caliente:

el vino además de ofrecernos aspectos sensitivos que nos aporta a través de la vista, el olfato y el gusto es capaz de transmitir muchas sensaciones a veces dificilmente explicables y lejos de cualquier factor meramente físico. Unas veces nos traslada a recuerdos perdidos en nuestra memoria y nos hace, durante un instante, viajar de nuevo a algún lejano o cercano lugar donde disfrutamos de un gran instante, donde como si de un cuadro se tratara, aparece en alguna esquina de esa imagen cerebral una botella de ese vino o de otro que vinculamos con el que estamos bebiendo en el instante actual. Otras veces, es un reflejo de la amistad, que no es poco ¿verdad?. En ocasiones te remite a momentos duros y difíciles pero la vida está llena de ellos y a veces es bueno revivirlos. En otras (esperemos que las menos) no aporta nada salvo una mueca por haber comprado esa botella. A veces, el viaje se produce no a ningún lugar, sino que imbuido por el ambiente, las circunstancias y las emociones puede acompañarnos por un viaje interior a veces necesario de realizar y por qué no, incluso alguna lágrima derramada sobre la copa sin saber bien el porqué. Con todo ello, simplemente quiero reflejar que muchas veces el vino, es más que un mosto fermentado, elaborado y embotellado, mucho más. Puede reflejar amistad, tristeza, alegría, recuerdos, reflexiones,... y como es en este caso puro agradecimiento y amistad.


Entre los muscadet que Jorge trajo desde Francia se coló este tinto, Le Talmondais 2006.


Se trata de un Vin de Pays. Es una de las categorías en las que se clasifica el vino en Francia y que podemos asimilar en España a nuestros Vinos de la Tierra. En el caso de Le Talmondais, su origen se encuentra en el lado atlántico francés cerca de Cognac dentro del triángulo formado por La Rochelle-Angouleme-Bordeaux concretamente en Talmont Sur Gironde y es un Vin de Pays Charentais. De entrada, está ubicado próximo a una de las mejores zonas vinícolas por excelencia.
La clasificación Vin de Pays Charentais es reciente en concreto su puesta de largo se produce en 1981 y bajo vinos blancos secos. En la actualidad, y si mis informaciones no son erróneas, las variedades permitidas son: Ugni-Blanc (también conocida como Trebbiano en Italia y Saint Emilion en Francia), Colombard (variedad especialmente ácida), Chardonnay, Sauvignon Blanc como variedades blancas y por otro lado la Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot noir, Gamay y Cabernet Franc como variedades permitidas en tintos y rosados.
Si nos centramos en los aspectos sensitivos y comenzamos por las sensaciones que nos deja cuando tenemos la botella entre las manos, nos recuerda claramente a una ánfora romana sin lugar a dudas. Ello le otorga una presentación cuidada complementada con una pequeña etiqueta circular que no distorsiona y que en conjunto levanta cierto interés, que de eso se trata ¿no?. Mas información en la web de la bodega: Le Talmondais
En copa se presenta con color cereza oscuro con un bonito tono granate cardenalicio, todo con presencia muy viva. La lágrima podriamos definirla como media-baja.
En nariz, a copa parada, nos ofrece aromas que recuerdan a caramelo de vainilla y en conjunto resulta cremoso. Si agitamos la copa, surgen matices de fruta roja. Sigue presente la vainilla y la nariz se muestra fresca. Acompañan a su vez, sensaciones de cacao, tostados y ligeras especiadas. En conjunto posee una buena nariz, golosa, cremosa, interesante.
En boca, la primera sensación es que posee unos taninos suaves, ligeros y que estamos ante un vino agradable de beber. Se vuelve a presentar fresco, con la fruta roja pero aquí de forma mucho más ligera acompañada de vainilla rozando el caramelo, especiados de fondo, cacao y cremosidad pero, todo ello de forma ligera y conjuntada.
Si sumamos todo esto se podría definir como un vino interesante, disfrutable y facilmente bebible además de poseer una buena RCP ya que ronda los 10€ y que si realizamos una pequeña crítica, sería como la siguiente: si los matices que nos aporta en boca fueran menos ligeros, es decir, con algo más de presencia este vino sería de gran calidad.
Gracias Sophie, gracias Jorge.

02 septiembre 2008

Vino tinto Dominguez 2006

Sí, se llama así, este vino canario, concretamente de la DO Tacoronte-Acentejo que hace ya unas semanas me regaló mi cuñado. Este Vino Tinto Dominguez 2006 lo elabora Bodegas Dominguez Cuarta Generación SL. Debo confesar que muy pocos vinos canarios han pasado por mis manos, muy pocos. En este caso se trata de un vino elaborado con listán negro, listán blanco, negramoll y tintillo. Posee 13% y crianza de 4 meses en barrica.


La bodega en su web nos aporta información sobre el mismo:


"viñedos propios situados en los municipios de Tacoronte y el Sauzal, dentro de la Denominación de Origen Tacoronte Acentejo, en la zona norte de la isla de Tenerife.
La vendimia se realiza de forma manual, variedad por variedad y parcela por parcela, cuando éstas han alcanzado el punto óptimo de madurez. Se realiza una cuidadosa selección manual de las uvas y se vinifican por separado, tanto las variedades como las uvas procedentes de las distintas parcelas.
La uva se somete a un estrujado y despalillado de las uvas y se realiza una maceración prefermentativa en frío durante 24 o 48 horas, a temperaturas por debajo de 15 ºC. A continuación se inicia la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable. El encubado dura entre 7 y 15 días. Y durante ese tiempo se controla la temperatura de fermentación.
Posteriormente los vinos realizan la fermentación maloláctica, con una crianza sobre lías. Una vez que estos procesos han finalizado se realiza el coupage de los distintos vinos y se someten a una crianza de cuatro meses en barricas nuevas de roble centroeuropeo y americano.
El vino no se estabiliza por frío por lo que puede presentar algún precipitado, sin que ello repercuta en su calidad".

Antes de entrar en detalles lo que más destacaría de este vino, son sus especiados que se presentan de manera clara. Resultó un vino interesante, agradable y que juega bien con esos matices que aparecen tanto en nariz como en boca.
En copa presentó color cereza con borde suavizado, avanzando desde la gama de granates a leves frambuesas, color vivo. Lágrima media.
En nariz aporta frescura, fruta roja, tostados, cueros, cacao y vainilla lo que aporta cierta cremosidad. Surgen también ahumados y los especiados que comentaba anteriormente.
En boca los taninos están pulidos, de nuevo surge la fruta roja junto con ciertos matices espirituosos, y nos deja los especiados en forma de pimienta. Posee cierta calidez que igual que ese matiz espirituoso no molesta y que con el tiempo desaparece y se torna más fresco. El final además de largo, posee cierto amargor y acidez.
En resumen lo he encontrado interesante y distinto a lo catado ultimamente. Para beber y disfrutar de él, sin más complicaciones.
Me voy a permitir una licencia: en mi opinión el etiquetaje no hace honor a la calidad del vino. Entiendo perfectamente que se trata de un homenaje al fundador de la bodega y hoy en día la cuarta generación sigue con la empresa pero, la primera impresión al ver la botella no coincidió con el interesante contenido de la misma. Sí, ya sé que el marketing no debería influirnos pero inconscientemente ante un producto desconocido y sin referencias, influye.