30 diciembre 2008

Burbujas para despedir el 2008

Despedimos otro año más, 2008, y dejando de lado el resumen de los mejores vinos del año probados, le damos la bienvenida a un año nuevo, de momento, lleno de incógnitas sobre todo económicas. Intuyo que, desde el punto de vista económico y profesional, el año nuevo comenzará a ralentí y terminará cogiendo velocidad para que en el 2010 todo esté en orden.
Digo adiós a un magnífico año 2008, que en lo profesional y sobre todo en lo personal poco más se le puede pedir, sólo quedo a la espera que durante el 2009 culmine bien, allá por Julio, la odisea del viaje de la vida en el que ya estamos embarcados como si fuera un ferry en el que sabes que al mirar a la orilla de partida nunca volverás a ella, ya que nada al llegar a la otra orilla será lo mismo, pero lo haces con toda la ilusión del mundo y más. Espero escribir el próximo verano un post titulado por ejemplo: Roco&Wines&Son.
Para despedir el año sólo se me ocurre hacerlo con burbujas, debo confesar que pocas he probado en las últimas semanas a la espera de poder abrir algo de Pierre Peters y de Gimonnet&Fils que tengo en la bodega, a saber: Laurent Perrier Millesime 1999 y un Moet & Chandon Millesime Blanc Vintage 1996.
Como del primero ya he hablado últimamente, Laurent Perrier Millesime 1999 en Roco&Wines, y sigo opinando lo mismo: se trata de un estupendo champagne, sólo me queda hablar de las burbujas del Moet & Chandon Millesime Blanc Vintage 1996.


Esta añada de 1996 es la número 64 desde la primera allá por el año 1842.
En copa se presentó con color amarillo dorado con claras notas verdosas y con burbuja fina y persistente.
En nariz el primer envite es de frescura, para a continuación ofrecer claros matices de manzana, concretamente manzana madura incluso asada junto con pera y ligerísimo melocotón junto con cítricos y algunos rasgos de vainilla. A la vez es herbáceo y floral con un pequeño toque dulzón.
En boca de nuevo es fresco, largo y con el carbónico integrado. Resulta fácil de beber y sabroso. Los matices en boca siguen la línea de la nariz con matices de fruta blanca (de nuevo la manzana madura) y cítricos (suave piel de limón) pero de forma más comedida que en nariz. De nuevo es herbáceo, ligero y con un toque goloso final.
Lo disfruté, e incluso cuando pensaba dejar champagne para el día siguiente me sorprendió al cerrar la botella lo poco que quedaba ya y mi sorpresa de como era posible. Así que simplemente, desearos Feliz Año Nuevo y daros las gracias a todos por seguir un año más haciendo de este blog un pequeño espacio en el universo del vino. Salud.


pd:por cierto, la entrada numero 350 de este blog, abrirá el año 2009.

26 diciembre 2008

Clasicismo

Revisando mi libreta de notas y viendo como se van acumulando las líneas en ella decidí que es un buen momento para escribir un post doble, con dos vinos de una de las bodegas que más representa el clasicismo en la DOC Rioja, y lo digo en el buen sentido de la palabra y lo que ella representa: tradición. Hablo, como no, de Bodegas R. Lopez de Heredia. No voy a ser yo aquí quién descubra ni hable de la historia de la bodega, fundada en Haro en 1877. Creo que lo más resaltable, para no caer en un baile de cifras y datos, es que mantienen como filosofía la misma de antaño, haciendo de sus vinos un reflejo de la Rioja más clásica.
En esta ocasión, en mi penúltima "cesta de la compra" se colaron un Viña Tondonia Reserva 1998 y un Viña Bosconia Reserva 2000.

El primero de ellos, Viña Tondonia Reserva 1998, se elabora con un 75% de tempranillo, un 15% garnacha y un 10% de graciano y mazuelo. La crianza es de 5 años y medio con dos trasiegos por año.

Por su parte, el Viña Bosconia Reserva 2000, se elabora con un 80% de tempranillo, un 15% de garnacha y el resto es mazuelo y graciano. La crianza es de 5 años con 2 trasiegos al año.

El Tondonia Reserva 1998 en copa se presenta con un color cereza suave y ligero con un importante borde anaranjado.
En nariz ofrece suaves tostados de la madera, así como ligeras cerezas rojas que incluso avanzan hacia guindas. De fondo surge tabaco, y el conjunto de la nariz es suave y ligero.
En boca los taninos están pulidos pero se muestran largos, brotan de nuevo los tostados y las cerezas guindas. El paso final es largo y persistente. Resulta fácil y agradable de beber formando igual que en nariz una boca ligera pero elegante, y que por ponerle un pero peca un poco de falta de intensidad. Pero no nos engañemos, no es un matiz la intensidad, que debamos buscar intensamente en un vino como este. Debemos quedarnos con lo bien trabajada que está la larga crianza y que por un momento volvamos a las raices de la Rioja.
Por su parte, el Viña Bosconia Reserva 2000, en copa aparece vestido con color rojo cereza vivo, muy traslúcido y con un ligero borde anaranjado.
En nariz, predomina la fruta roja y regaliz ambas de forma elegante. Los tostados son comedidos pero tienen su peso, el fondo es suavemente especiado y licoroso. En conjunto es una buena nariz.
En boca los taninos están muy pulidos, de nuevo se presenta la fruta roja de forma elegante. Llena la boca de frescura y ligerisimos tostados y el final es largo. Resulta fácil y agradable de beber, con elegancia. El conjunto es sabroso y con un toque menos clásico que el anterior.
El resumen es sencillo: hay momentos que buscas lo conocido, lo tradicional, el sosiego y llegado ese instante necesitas un vino que esté acorde con esas sensaciones que buscas y nada mejor que un vino de corte clásico sin estruendos ni exageraciones. Yo por lo menos así lo hice y me funcionó.

23 diciembre 2008

Sensaciones

En visperas de tan señaladas fiestas y con el objetivo este año de no hacer tipicas felicitaciones ni aburridos resumenes de lo mejor del año, ya que creo que quienes habeis visitado frecuentemente este blog sabeis muy bien como buscar dentro del mismo aquellos vinos que me han despertado buenas sensaciones y que podrían hacer lo mismo en vosotros o no.
Y hablando de sensaciones, un buen ejemplo de ello, fué precisamente el pásado sábado tanto por la mañana, al salir de "La guía gastronómica" de Radio Vigo-Cadena Ser, y por la noche durante una cena con nuestros amigos, con todo lo que esa palabra quiere decir y que no se puede resumir en palabras. En ambos casos surgió la misma conversación, algo como lo siguiente: ¿y como debe ser un vino, que puedes recomendarnos, ...? en ambos casos utilicé una expresión que ultimamente aplico mucho en esto del vino: sensaciones.
Un vino debe hacer surgir en nosotros un conjunto de sensaciones a través de primordialmente el olfato y que se adentran en nosotros aflorandonos múltiples matices pero como tales sensaciones, son absolutamente particulares por ello un mismo vino en dos personas nunca aportará exactamente las mismas sensaciones. Logicamente, en muchos casos serán muy parecidas, pero en otros podrán llegar a ser muy distintas.
¿Qué ocurre si tienes predilección por el chocolate negro y el vino te aporta esos matices? pero ¿y si sientes desagrado con ese sabor y/o aroma? en el primer caso un vino con un matiz claro de cacao negro tiene muchas papeletas, si el resto de matices son positivos y equilibrados, de gustarte pero en el segundo caso aunque estén en equilibrio no será un vino de tu agrado. En ambos casos logicamente se trataría de un buen vino de cierto nivel, pero queda claro que uno podría repetir y el otro no.
Por la noche, durante una estupenda cena preparada por Carol y como inauguración de la nueva casa, preparé una sencilla botella de Secastilla pensando que probablemente necesitariamos otra.
Y así fué, una estupenda garnacha 2004 de Secastilla continuada por un estupendo tempranillo de Toro de Gran Colegiata Campus 2002, hizo que la noche resultara estupenda. Dos vinos fuera de cualquier top que cumplieron de lejos su objetivo, se convirtieron por la compañía, el buen momento, la buena cena y la amistad en dos vinos magníficos, otra prueba más de que además de aportar sensaciones un vino hace surgir, como decía antes, muchos matices no inherentes a él mismo y, siguiendo con el razonamiento anterior, para uno de nosotros quedó por delante el Secastilla y para otro el Campus.
De ambos vinos espero poder hablar, en algún post futuro, aunque no era el día ni el momento de tomar notas pero hablaré, como no, de sensaciones.

19 diciembre 2008

Marchese Antinori Riserva 2001

Después de algún tiempo sin decidir abrir alguna de las múltiples botellas italianas que cada vez se van apoderando cada vez más de mi bodega, decidí que este Marchese Antinori Riserva 2001, Chianti Classico DOCG podría estar en un buen momento.
Antinori, es una bodega bastante conocida en Italia y probablemente la de mayor peso en la Toscana. Data de aproximadamente el año 1400, creo que incluso de finales del siglo XIV. Elabora vinos en la Toscana y en Umbría., concretamente IGT Toscana, DOGC Chianti, DOC Bolgheri, Cortona DOC, Vino Nobile de Montepulciano DOCG, Umbría IGT y Orvieto DOC, (creo que no me dejo nada).

Es un vino elaborado con un 90% Sangiovese y un 10% de cabernet y otras. Posee una crianza de 14 meses en barrica de roble y al menos 12 meses en botella. Posee una graduación de 13,5%.
El resumen de este Marchese Antinori Reserva 2001, es que se ha mostrado demasiado sencillo, sí en la línea de lo que es un Chianti pero, peca de falta de complejidad.

En copa se presenta con color cereza oscuro con borde granate que comienza a mostrar síntomas del paso de los años.
En nariz nos aporta aromas de cerezas, de los tostados de la madera, acompañadas de ligeras notas lácteas y de vainilla junto con algún matiz térreo.
En boca los taninos están ya integrados, con cierta presencia pero domados. De nuevo las cerezas y los tostados junto en esta ocasión con ligeros especiados. Es largo.
Se notan esos 14 meses de crianza aunque podemos decir que está bastante integrada, no es excesiva ni exagerada su presencia.

Resulta un Chianti disfrutable, fácil de beber y sencillo. Esperaba algo más, dentro lógicamente de la línea que debe ofrecernos un vino de estas características y zona.

14 diciembre 2008

Un par de buenos blancos

Sigo sobreponiéndome a mis problemas de telefonía e Internet que espero se solucionen a principios de año, así que paciencia y mucha..... y tenéis que perdonarme que no escriba con la fluidez habitual y no será por notas de cata que esperan impacientes en la libreta.
Se acercan fechas muy interesantes de cara al vino ya que entre reunión y reunión y comida familiar al final catas, pruebas, desestimas y bebes muchos vinos de varios tipos.
En esta ocasión hablaré de dos vinos blancos, por un lado uno de los Rias Baixas que más me agradan, y ya lo sabéis, Do Ferreiro, en esta ocasión hablaré del Do Ferreiro 2007, que vuelve a darnos la razón de que por un lado se trata de uno de los mejores albariños que podemos encontrarnos y por otro lado de la necesidad de tiempo que en contra de la opinión generalizada necesitan estos vinos para darnos lo mejor de ellos.

Este Do Ferreiro 2007 presentó en copa color dorado rozando el amarillo y con claras notas verdosas.
En nariz nos otorga cítricos, en concreto lima y limón, acompañados de frescura. A su vez surgen aromas a melocotón, piel de manzana y pera. Es una muy buena nariz y profunda. Con el tiempo se vuelve floral.
En boca se ofrece untuoso, largo, de nuevo la fruta blanca y los cítricos, herbáceo, hueso de fruta e incluso cierto ligero pomelo. El conjunto es sabroso, rico y elegante.
A diferencias de tantas añadas y botellas disfrutadas esta en concreto se mostró muy mineral.
Es como siempre he indicado un vino de gran RCP, rico, complejo y elegante con buena acidez que le otorgará larga vida.

El otro blanco del que me gustaría comentar es, ya uno de los pocos muscadets por decir el último que queda en mi bodega, Granite de Clisson 2005 botella nº 70, elaborado por Martin Luneau.
Resultó un vino muy interesante, fresco, fácil de beber y para repetir.


En copa es dorado con matices verdosos y ligera presencia de CO2 que desaparece rápido.
En nariz es fresco, mineral, con piel de cítricos, ligero con un fondo goloso a pomelo. Buena nariz.
En boca es fresco, ligeramente mineral y ligera salinidad, untuoso y denso pero sin exageraciones. Es muy largo, con suaves cítricos y un ligero amargor final. Incluso con el tiempo ofrece piel de pomelo y de naranja.
Muy interesante, en la línea de lo que debe ser un muscadet: frescos, elegantes, sin complicaciones para disfrutar de una copa tras otra sin más.

Dos más que interesantes propuestas dentro de los vinos blancos, dos vinos con caracter atlántico, uno español otro francés.

11 diciembre 2008

Frimaio Riserva 1997

Necesitaba algo rápido para escribir en mi ausencia de Adsl, que creo que este fin de semana se solucionará, así que mejor que una nota de cata de esas que no crean afición.
Tenía, no sé muy bien como, esta botella de Frimaio Riserva 1997, Chianti, en mi casa así que ante el traslado tenía muchas papeletas de no merecer el esfuerzo de trasladarla, y así fué.

En copa se presentó cereza suave con matices cobrizos y tostados.
En nariz nos ofrece aromas a madera, tostados, notas de miel, cierta presencia de guindas y notas de alcohol.
En boca al principio nos ofrece notas alcohólicas, que van suavizándose y se acompañan de aromas de tostados y ahumados. La fruta roja aparece de forma muy leve. Es un vino avejentado con muy poco que ofrecer a estas alturas.

Concretamente está elaborado mayoritariamente con Sangiovese y con una crianza de 18 meses en barricas.
En fin, me hubiera dado igual que estuviera en casa como que no.

06 diciembre 2008

Aldonia La Dama 2005

El último vino disfrutado y digo bien, disfrutado en la ya mi antigua casa, de ahí también que lleve varios dias sin publicar un post. Por cierto, ya sabía yo cuando escríbí hace unos días algo como:"si mi proveedor de internet.....", pues estaba en lo cierto al menos 15 dias tengo que esperar para que hagan el traslado de mi número con su correspondiente Adsl. Así que utilizando el GPRS, escribo estas líneas sobre uno de los vinos que más me han gustado en las últimas semanas y que os adelanto que aún se trata de un joven adolescente que dentro de un tiempo nos dará todo lo que lleva dentro, para nuestra satisfacción.
La Dama 2005, es un vino elaborado por Bodegas Aldonia bajo la DOC Rioja, no sigue el concepto tradicional de clasificación, sigue su propio dictamen, el cuál es sencillo: el vino necesita la crianza que creen que es la mejor para cada uno de sus vinos. Por eso este La Dama 2005, con 16 meses de barricas no nuevas aparece como cosecha 2005. Concretamente está elaborado con 80%de tempranillo, 15% graciano y 5% de mazuelo.
Es un vino muy interesante, lejos de la línea tan remanida en multitud de vinos de la denominación. Se separa claramente de esa línea pero no de lo que debe ser o debería ser un Rioja, no nos equivoquemos.
Adelanto como ya he comentado que he disfrutado, que la botella que me queda la dejaré reposar unos meses más y ya me he "movido" para conseguir algunas botellas más. Es un vino para beber despacio y saborear no el imnumerable numero de sensaciones, que no es el caso, sino el conjunto equilibrado y la base que posee. Es eso, mas que un cúmulo de matices descriptivos y muy marcados, es un vino en conjunto, equilibrio.
En copa se presenta como una dama señorial,elegante con vestido de color cereza oscuro y con adornos granates vivos.
En nariz su perfume me recuerda a fruta madura, concretamente a arándanos y grosella. Cuando la señorita se acerca más a mí, me ofrece notas de tostados cremosos muy integrados y ligeros, elegantes. Me sigue seduciendo con notas ahumadas, y cuanto más dejo que se acerque comienzan los cacaos y las agradables notas balsámicas muy ligeras de fondo junto con torrefactos.
En boca, cuando ya me ha seducido y me ha dejado darle un beso, me encuentro con esa primera sensación de taninos presentes pero integrados, de nuevo aquel aroma de fruta madura le acompaña en boca junto con cierta cremosidad. Al principio me separa y me pide respirar, le doy unos minutos y la vuelvo a besar (es que soy muy fogoso) y ... ya no me separa, se vuelve un beso largo, que me llena la boca, es un beso denso y con cuerpo, pero a la vez con el tiempo se vuelve docil pero complejo. Incluso en un momento me traslada, salvando las distancias, al norte de Italia y muy de lejos, me recuerda con notas pasificadas a algún amarone, ¿por qué no?
Al final, se marcha y regresa igual de sugerente al día siguiente, y me dejo seducir de nuevo con ese conjunto equilibrado.
Al final del fin de semana, con pena, me sincero y le digo que tenemos que volver a vernos dentro de unos meses.