27 agosto 2009

200 Monges Gran Reserva 1996 y Pintia 2004

Resulta curioso que mezcle estos dos vinos en el mismo post. Uno, el 200 Monges Gran Reserva 1996 pertenece a la línea clásica y otro el Pintia 2004 nos muestra todo el potencial que resurge en Toro.

Hacía ya tiempo que el 200 Monges Gran Reserva 1996 se encontraba en mis vinotecas pero, no me acuerdo cuanto exactamente pero varios años. Tampoco es que se trate de una botella muy especial, pero nunca encontré una buena compañía para abrirlo en casa hasta este verano y eso se ha notado, creo que tiempos mejores ha visto ya este vino.
Reconozco que lo abrí con prisas y nos pidió tiempo a gritos y la última copa demostró más que la primera pero aún así prevaleció la madera. Es un vino que fué elaborado con un 85% de tempranillo, un 10% de graciano y un 5% de mazuelo procedentes de viñedos de más de 25 años. Fermentó 11 dias entre 24 y 28 ºC y permaneció con los hollejos 25 dias más. Clarificado con clara de huevo y criado durante 24 meses en barricas nuevas de roble francés y americano a los que hay que añadir 36 meses más en botellero.

En copa resultó color cereza suave con ribete cobrizo, con cierta viveza y con lágrima media-baja.
En nariz presiden los tostados, las cerezas cercanas a guindas, mentolados, de fondo un ligero cacao y como comenté, pide tiempo.
En boca los taninos están bien pulidos, es largo, de nuevo presiden los tostados, el clasicismo, las cerezas guindas, resulta sabroso y con un matiz elegante, pero longevo y falto de más expresividad.

Por su lado, Pintia 2004, sigue en la magnífica línea que demostró en añadas anteriores como por ejemplo: Pintia 2003 en Roco&Wines.

La copa la llena de picota de capa alta con ribete granate, oscuro y resulta con profundidad.
En nariz nos ofrece ciruelas, moras, regaliz negra, cacao, tostados cremosos, intensidad, profundidad más frescura, notas de vainilla y crema pastelera, incluso un ligero especiado de fondo. Nariz compleja.
En boca los taninos están presentes pero ya pulidos, es largo, sabroso, llena la boca, de nuevo ofrece frutas maduras, las mismas moras y ciruelas que en la nariz, también surge otra vez la vainilla, la cremosidad. Tanto sus 15% y la madera están integrados. Resulta un equilibrio entre presencia y elegancia. Un estupendo vino.

Dos vinos cercanos en espacio y tiempo pero lejanos en concepto.

2 comentarios:

Allan Gaskin dijo...

Vaya! Gracias por compartir esto!
No me quedó muy claro lo del Monges, lo tenías guardado en Cava desde los 90s o recién lo adquiriste?

Carlos Rodriguez dijo...

Hola Allan, el 200 Monges antes de salir al mercado tiene entre barrica y botella en bodega 5 años, con lo que habrá salido al mercado a principios del 2002. Esta botella debe de estar en casa de finales del 2004 o 2005.
Saludos