27 enero 2009

Regaleali 2006

Sigo abriendo botellas de las adquiridas hace algunas semanas en Barolo. En esta ocasión se trató de Regaleali 2006 Nero D'Avola IGT Sicilia. Debo confesar que pocos Nero d'Avola han pasado por mis copas pero se trata de una variedad que particularmente me agrada, me gustan sus matices especiados y en su mayoría son vinos de muy buena RCP.
Detrás de este vino siciliano se encuentra Tasca D'Almerita. Es una bodega que data de 1830 se encuentra entre Palermo y Caltanissetta, sus viñedos se sitúan en una altitud entre 400 y 750 metros y poseen una media de temperatura nocturna de 15ºC. En sus 400 Has poseen las siguientes variedades locales: Inzolia, Catarratto, Nerello Mascalese, Nero d'Avola, Perricone y Sauvignon Tasca además de foráneas como cabernet sauvignon, Merlot, Pinot nero y bianco, Chardonnay y Syrah.

Centrándonos en este Regaleali 2006 Nero D'Avola se trata de un monovarietal de dicha variedad autóctona siciliana y posee una crianza en barricas de roble de Eslovenia. La añada 2007 posee en un 5o% una crianza de 6 meses combinada con inox, me imagino que este 2006 sigue el mismo patrón.


En copa presenta color cereza oscuro con borde granate vivo.
En nariz muestra frescura, fruta roja (en concreto cerezas maduras), claros especiados, cierta intensidad. También nos ofrece notas de tostados y ahumados comedidas.
En boca posee buenos taninos, de nuevo es muy especiado, su paso es largo y llena la boca. Vuelve a poseer frescura e intensidad con un matiz de calidez final. La madera está integrada. De nuevo nos ofrece cerezas maduras. Es muy varietal.

Los minutos y la aireción juegan a su favor. Esperaba un poco más, y me refiero a que debería haberse mostrado un poco más afinado o digamos elegante, aunque debo reconocer que es un buen ejemplo de Nero d'Avola. Por compararlo con otro monovarietal de Nero d'Avola y la misma añada, me dejó mejores sensaciones o al menos así figuran en mi cabeza, aquel Cusumano 2006 bebido en su día. No estaría mal compararlos a fecha de hoy y bajo las mismas condiciones.
El precio de este Regaleali 2006 ronda los 9-10€.

22 enero 2009

El Rincón 2004

Debo reconocer que hasta hace poco no conocía ni este vino El Rincón 2004 ni que lo elabora el Marqués de Griñon en la DO Vinos de Madrid. Este segundo factor es el que me inclinó a adquirirlo sin pensarlo, dos veces. Quitando de lado el anterior vino comentado, Caliza, los vinos elaborados por el Marqués siempre rozan un gran nivel y son vinos que en su mayoría me agradan, como por ejemplo su estupendo Petit Verdot o su magnífico Emeritus.
Además su interesante coupage de syrah y garnacha tiene muchas papeletas para encajar en mis gustos.

¿Qué nos puede ofrecer Marqués de Griñón en Madrid? de entrada un vino singular y personal, con unas características claras y muy distintivas, no apto para todos los paladares y no lo digo por menospreciar ningún paladar, sino todo lo contrario. Es un vino que posee unos matices muy particulares, y que más adelante intentaré describir, no pasará indiferente y creo que se situará en los extremos, es decir gustará o no, será díficil ubicarlo en la mediana, o así lo creo yo.
Como siempre la presentación es cuidada y esmerada, con las características habituales de la casa. Reza este Rincón 2004 en su etiqueta:
" Palacio madrileño envuelto en tu secreto de cedros, ruiseñores y madroños. Por tus praderas de escarcha juegan en invierno las ardillas y en primavera sonríen las violetas entre fuentes y adornos berroqueños. Hoy, como antaño, el verano te regala otro jardín: la simetría alegre de tus vides. Y en otoño, de sus uvas azabache nacen vinos elegantes de violeta con recuerdos de cuarzo y zarzamora."
En copa presenta color picota de capa alta con borde granate oscuro. Resulta un color oscuro, denso y con mucha presencia.
En nariz nos ofrece fruta madura en concreto ciruelas y moras acompañadas de regaliz. Posee claros especiados y ahumados. Los especiados son fundamentalmente pimienta negra. Posee notas caramelizadas y de cacao acompañados de ligeros mentolados. La nariz tiene intensidad y presencia.
En boca los taninos eatán pulidos y la madera y el alcohol integrados. De nuevo aparece la fruta madura acompañada de golosidad y destacan los especiados y ahumados igual que en nariz. En boca resulta más comedida de lo que podriamos esperar después de la fase olfativa. Llena la boca y resulta sabroso, pero posee una personalidad propia muy dificil de determinar y expresar. El final es una mezcla de golosidad, especiados, ahumados, auvado más cacao. Lo dicho muy personal.

Independientemente, de lo que comentaba al principio, de que no es un vino para todos los gustos, pero se agradece esa personalidad, que sea un vino distinto fácil de identificar por esos matices digamos independientes. Personalidad, sería la palabra adecuada para describir la sensación aportada.

17 enero 2009

Caliza 2005

En los últimos meses ha entrado con fuerza en el mercado el nuevo vino del Marqués de Griñon: Caliza.
Este vino, que lo podemos considerar en la gama baja de los vinos ofrecidos por el Marqués de Griñon en Dominio de Valdepusa, en principio estaba diseñado para el mercado norteamericano pero parece ser que, por problemas en la distribución, tuvo que quedarse en casa y abordar el mercado nacional, es más, creo por las informaciones que tengo, las siguientes añadas varian el coupage ya pensando en el mercado español.
No podia ser de otra forma, después de las sensaciones que me dejó en el V salón de las denomicaciones de origen en Vigo de forma rápida, tenía que adquirirlo y probarlo con detenimiento.
Las referencias que hasta el momento he leido del mismo son muy buenas, creo que excesivas después de probarlo, pero por ello no debia de dejar de analizarlo con calma.

Este Caliza 2005 está elaborado con Syrah y con Petit Verdot, posee una graduación de 15%.
En copa presenta color cereza oscuro de capa alta con borde granate oscuro. Tiene una presencia densa.
En nariz nos ofrece fruta negra madura, notas a cacao, tostados, intensidad que presagia sus 15% y ciertas notas vegetales. Con tiempo, disminuye la sensación alcohólica y surgen ligeros especiados.
En boca, llena el paladar, es potente, al principio presenta cierta calidez, resulta denso, largo y el final denota su graduación. Los taninos están presentes y deberán pulirse más. De nuevo surge la fruta madura evolucionando a guinda e incluso presenta cierta cremosidad. Mejora con el paso de los minutos, y pule algo las aristas, se suaviza, aumenta la golosidad (en concreto hacia caramelo).
Es un vino de buena RCP pero hay que tener en cuenta su potencia y la necesidad de aireación. Intuyo que las próximas añadas con el cambio de ensamblaje se acercará mucho más a los gustos nacionales, ya que es un vino con acento muy americano, pensado para el mercado USA. Esto no quita que su precio que ronda los 10€ lo conviertan en un vino de buena RCP pero hay que tener en cuenta que no es apto para todos lo paladares por su potencia, graduación y corpulencia.
Todo ello me ha llevado a una reflexión, dejando de un lado las características de este Caliza, que es la siguiente: en webs de vino, medios vinculados con el sector, opiniones, ...etc muchas veces observo como las opiniones vinculadas a un vino dependen de la montaña rusa generada, me explico: basta que alguien hable excelencias de un vino para que el siguiente marcado claramente por esa opinión exagere su propia opinión y hable maravillas de un vino y así el siguiente y el siguiente... pero ¿no se dan cuenta que esto hace muy poco bien al mundo del vino? las opiniones, como tal definición, deben ser propias y sin influencias y aunque la media diga que un vino es de 90 puntos si no piensas que es así hay que decirlo abiertamente, sin tapujos y sin avergonzarse. Lo he comentado hasta la saciedad, cada vino en cada uno de nosotros, generará distintas sensaciones y por ello distintas opiniones. Así sin más. Es sencillo.

11 enero 2009

Tres Reyes y un paje

Por fin, llegaron los Reyes Magos acompañados de un paje a casa y no, no me refiero ni a Melchor, ni a Gaspar ni a Baltasar ni a cualquiera de sus múltiples secuaces. En esta ocasión los 4 personajes ya estaban en casa esperando la ocasión de presentarse en la mesa. Alguno de ellos ya se había ganado la virtud de la paciencia reposando en bodega durante varios años simplemente esperando una oportunidad como esta, otro se había añadido recientemente aunque ya era conocido por dicha mesa y algún comensal, el más “fizzy” era conocido sólo de oídas y su presencia también era reciente y esperada, y por último, algo parecido le ocurría al paje, pero este último con la peculiaridad de ser el más distinto y el más lejano de los cuatro, proveniente de las altas montañas de América Central donde se superan las nubes para poder reposar en silencio.
Como para los niños, para cada uno de nosotros en cada momento hay un Rey Mago que depende de la situación, el lugar y muchas veces del ánimo propio. Para mí, esa cena de Reyes implicaba muchas cosas, entre otras, por ejemplo, y después de tanto tiempo sería un momento perfecto para abrir un Contino Viña del Olivo 2001, que era precisamente el vino que se había ganado la virtud de la paciencia ya que llevaba algunos años, simplemente, esperando la circunstancia perfecta. Un gran vino siempre se merece disfrutarlo en compañía, en pequeña y escogida compañía. Soberbio.
Pero mientras llegaba el protagonismo del Contino Viña del Olivo 2001, me pareció que no estaría mal comenzar la velada con aquel vino que ya había pasado por nuestra mesa en una ocasión aunque en una añada anterior, Pe Redondo 2005 en Roco&Wines, y que sorprendió de forma unánime en aquella ocasión y que además serviría para darse a conocer a quién, en esa noche de Reyes no lo conocía, se trataba de un Martín Codax Pé Redondo Lías 2006. Un gran blanco, propio más de bodegas pequeñas que de una de las grandes de la denominación. A veces las gratas sorpresas están más cerca de lo que uno piensa.
El Rey burbujas, como no, provenía de Francia. Hacía tiempo que había oído hablar y mucho, de Pierre Peters y hace unos meses añadí una botella de Pierre Peters Blanc de Blancs Millésime 1998 a la bodega para constatar toda esa estupenda crítica recibida. Gustó y sorprendió gratamente.
El paje, por llamarlo de alguna forma (más que nada por no ser vino) se trató de un soberbio Ron Zacapa Centenario Sistema Solera nº23, que desde su Guatemala natal, entre montañas y nubes, sorprendió y gustó mucho a base de calidad y elegancia.
Sigamos el orden.


Debo confesar que es un orden muy clásico y nada arriesgado, pero eso lo dejo para otra ocasión y algún que otro comensal, ya que a lo dicho anteriormente de los grandes vinos y las compañías, también hay que decir que la selección de vinos hay que amoldarla a los comensales sin ningún género de dudas y dejar de lado lo que a uno le gustaría servir y apostar por buscar lo que mejor puedes ofrecer y más podrá gustar.
El Martín Codax Pé Redondo Lías 2006 es un vino que debe su nombre a la finca de la cuál proviene “Pé Redondo” y se elabora mediante crianza sobre doble lías y 2 meses de removido o batonage y posterior crianza de 10 meses en inox sobre lías en reposo.
Las sensaciones que nos proporcionó a la vista fueron de untuosidad bajo un vestido de color dorado pajizo verdoso.
El olfato se ve impregnado de mucha fruta blanca y de hueso de fruta, acompañada de una fina elegancia y estupenda frescura.
El gusto se sorprende con la untuosidad comedida, aparece de nuevo la fruta blanca, acompañada incluso por suave melocotón y el final, el final es muy largo. El conjunto en boca es muy sabroso.

Un estupendo vino, redondo y elegante, y muy disfrutable. Absolutamente recomendable y a un precio de regalo de Reyes.
Antes de lo previsto, la culpa de ello la tuvo el “Pé Redondo” y su facilidad para acabarse, apareció el Contino Viña del Olivo 2001. Poco voy a comentar de Viñedos del Contino y de su Viña del Olivo, elaborado con 90% Tempranillo y 10% Graciano, del que salieron en esa añada 2001 algo menos de 28000 botellas al mercado.
El resultado ya desde los primeros minutos, fue de un magnífico vino, estupendo sin ningún género de dudas. Mientras, alguno bromeaba, con algún comentario como “se deja beber”, decíamos como podríamos describirlo de la forma más breve, yo comenté que sólo se me ocurría algo como “puro equilibrio y elegancia”. Y creo que define muy bien las sensaciones que nos dejó este vino, todos los matices que estaban presentes lo estaban de forma equilibrada, sin ninguna exageración, sin pedir protagonismo ninguno de ellos.
La copa se llena de un cereza oscuro, de capa media alta pero mezcla de potencia y finura. Un precioso color.
En nariz nos ofrece fruta madura elegante, con profundidad e intensidad mezclada con cierta golosidad proporcionada por notas de cacao. La fruta es predominantemente cerezas y grosellas. Los tostados y los ahumados son magníficos, están pero absolutamente discretos y muy equilibrados.
En boca los taninos están pulidos, y resultan golosos y muy sabrosos. Es de nuevo la fruta la protagonista pero esta vez además surgen fresas y frambuesas. Resulta un conjunto sabroso, largo, intenso y elegante, dejo el bolígrafo y ya me niego a escribir más, ya está todo dicho. Un magnífico y estupendo vino. Soberbio.

Por último, de los vinos, nuestro amigo francés Pierre Peters Blanc de Blancs Millésime 1998 nos hizo disfrutar de un estupendo champagne con unas claras notas frutales lejos de los últimos champagnes disfrutados.
En copa posee un color amarillo dorado intenso con burbuja muy fina y muy persistente.
En nariz surge la fruta blanca, y tanto, sobre todo manzana por doquier. Resulta una nariz intensa, fresca, floral e incluso con toques a naranja.
En boca de nuevo frescura. Resulta suave, largo y elegante. El carbónico está absolutamente integrado. De nuevo la manzana, con diferencia el rasgo mas distintivo de este champagne e incluso surge alguna nota de naranja amarga.

Un estupendo champagne, con notas distintivas y propias que puede ser perfecto acompañamiento en muchas ocasiones y platos.
Por último y dejando de lado los reyes vínicos de esa noche (otra serán otros) apareció el paje, Ron Zacapa Centenario Sistema Solera nº23. Como indican: “de mieles vírgenes añejados en altura”. Hay varias cosas que me llaman la atención de este ron, por un lado el sistema de solera de rones añejados entre 6 y 23 años y el uso de barricas que han contenido Bourbons, Jerez y Pedro Ximenez y por otro, la altitud de 2300 metros donde se ubica la bodega.
Es un ron de color tostado cobrizo con algún matiz rojizo muy llamativo, la nariz te adelanta la elegancia que tendrá en boca con suaves tostados, alcohol comedido y aporte de golosidad. En boca es elegante, sedoso, con sabrosos tostados y matices de vainilla y chocolate blanco, es muy largo y sabroso. Gran ron, de lo mejor que he probado nunca.

Así que cerramos aquí el capítulo de las últimas fiestas navideñas y comenzamos de nuevo el día a día, que seguro que traerá nuevos vinos y nuevas añadas que probar, beber y/o disfrutar.

07 enero 2009

Vinos para la crisis

La gran protagonista de estos días, semanas y ya meses, llega al ámbito del vino: la crisis.
Sin datos fiables en los que poder cimentar los siguientes comentarios, me queda simplemente imaginarme que como producto de no primera necesidad y en muchos casos incluso catalogable de lujo, se estarán resintiendo sus ventas. Por ello, un poco de imaginación, de ayuda y de búsqueda más incipiente si cabe, de buenos vinos a mejores precios. Con ello, no digo que haya que buscar vinos que simplemente por ser baratos, asequibles y de una cierta calidad nos vayamos a conformar, pues no. La búsqueda se debe centrar en vinos de calidad a precios absolutamente increíbles, y si no es así es preferible comprar una botella de un estupendo vino que cuatro de un vino que no cumpla con esos requisitos.
Y como siempre, haberlos hailos, como las meigas de mi tierra.
Todo parte del pasado mes de diciembre, en el que tengo la oportunidad de repetir una compra en la enoteca Barolo de Madrid. A diferencia de diciembre del 2007, en esta ocasión no pude estar personalmente pero a través de mi hermano, el móvil y de nuevo la estupenda atención de Ángel, me vuelvo a encontrar con una situación calcada a la ocasión en la que estuve por allí, es decir, una cesta de la compra con grandes sorpresas y con una factura comedida y con la clara intención de sorprender.
Doce botellas, han llegado a mi casa, 6 italianas y 6 francesas, sólo dos condiciones: 1 botella de Marina Cvetic (que lo conocí gracias a Barolo en la visita del 07, Marina Cvetic en Roco&Wines) y 1 botella de Nino Negri Le Tense Sassella (Nino Negri Le Tense Sassella en Roco&Wines me sigo acordando del riserva del 99, magnífico, N. Negri Riserva 99 en Roco&Wines). El resto las que me aconsejen, me pongo la venda en los ojos y además lo hago muy a gusto.
Hasta la fecha he decidido abrir dos botellas, una italiana una francesa, un Chianti Colli Senesi y un Cotes du Rhone. Ambos vinos, adelanto, son interesantes, disfrutables y de una buena calidad, en fin, buenos vinos, y hasta aquí puedo leer.


Comenzaré por el italiano, por el Geografico 2006, DOCG Chianti Colli Senesi, embotellado por Agricoltori del Geografico Gaiole en Chianti, Chianti Geografico, y elaborado a partir de sangiovese y canaiolo nero. Es un proyecto que nace allá por 1961 de la mano de 17 agricultores, os recomiendo, un paseo por su web, logicamente después de terminar de leer todo este post, faltaría más.
En copa ofrece color cereza ligeramente oscuro y con borde vivo, granate.
En nariz muestra frescura y fruta roja con intensidad, en concreto cereza y regaliz. Posee un toque goloso y un ligero especiado. En conjunto la nariz es fresca y elegante.
En boca los taninos están pulidos y resultan sabrosos, de nuevo surge la fruta roja y la frescura. Es sabroso, elegante y largo, aparecen ligeros especiados leves. Es un vino muy fácil de beber y muy interesante.
Cuando ves la factura y ves los algo más de 6 € que ha costado, no terminas de creerlo y más si lo comparo con los últimos Chiantis bebidos y que alguno su precio lo multiplica varias veces. En fin, no será el mejor Chianti del mundo, pero es un estupendo Chianti que ofrece lo que te esperas de un vino de esta zona y está sobradamente por encima de lo que cuesta. Absolutamente recomendable.

El segundo vino se trata de un Appellation Côtes du Rhône Contrôlée, en concreto de E. Guigal 2005, Chateau D’Ampuis. Es un vino elaborado con 55% syrah, 35% garnacha, 8% mourvedre o monastrell y 2% otras, con una crianza de 18 meses en barricas de roble. La bodega nace en 1946 de la mano de Etienne Guigal. Podeis leer más en Guigal
En copa se presenta cereza vivo, intenso ligeramente oscuro.
En nariz posee cierta frescura y mucha fruta roja, de nuevo cereza y regaliz. Aromas especiados, notas golosas y resulta muy auvado. El circulo lo cierran ciertos tostados y ahumados bien integrados.
En boca los taninos están muy pulidos. Otra vez nos sorprende la frescura y la fruta roja. Llena la boca, resulta sabroso, elegante y fácil de beber. El final es largo.
Otro buen vino que pasa por mis copas y que después de ver la factura, de nuevo no me lo creo, poco más de 7 €.
Estamos ante dos buenísimos ejemplos de vinos de precio más que comedido, más no se puede, y que su calidad está muy por encima del coste monetario, esto es RCP (relación calidad precio) y lo demás, para hacer coros con las anteriores meigas, son gaitas.
Ambos, para mí, son absolutamente recomendables, son dos buenos ejemplos de sus respectivas zonas y que sin exageraciones ni complicaciones te hacen disfrutar de un par de copas ( o más ) de vino, que a estas alturas de la película no es fácil.

Así que, con vinos así la crisis lo tiene dificil.

04 enero 2009

El afinamiento, la Petit Verdot y la sorpresa

La Petit Verdot es una variedad de uva a la que le tengo cierto, digamos aprecio, me gusta encontrarme con buenos monovarietales, con buenos ejemplos de expresión de sus cualidades. Uno de los mayores problemas para disfrutar más asiduamente de este tipo de vinos, es por un lado los pocos ejemplares que podemos encontrar en nuestras vinotecas habituales, sobre todo ejemplos nacionales, y por otro, el eterno dilema de las añadas recientes. Algo parecido le ocurre, por ejemplo entre otros, a los monovarietales de Shiraz o Syrah, que debes comprarlos según salen al mercado, es decir excesivamente jóvenes y tener la paciencia necesaria con la guarda para poder consumirlos en su momento adecuado.
Al hilo de esto último, hace unas semanas escribía lo siguiente para uno de los portales en los que colaboro:

“La forma de elaboración y el mercado, ha dictado nuevas normas en el mundo del vino. En los últimos años, desde los años 80-90 hasta hoy en día, han cambiado muchas cosas en el mundo vinícola. Una de ellas es la rapidez con la que llegan al mercado y por tanto a nuestras manos, cada vez más un elevado número de vinos de forma temprana y lejos de su mejor momento de consumo, aún lejano en el tiempo.
El llamado afinamiento en botella del vino para alcanzar el momento idóneo de consumo se está dejando en manos del consumidor final en lugar de la bodega elaboradora.
Es una cuestión no diría que preocupante pero sí lejos de toda lógica. ¿Qué sentido tiene lanzar al mercado un vino que necesita pulir al menos durante 3 o 4 años? ¿Dan por seguro las bodegas que todos sus clientes conocen dicha situación y, de conocerla poseen lugar en sus casas para realizar una buena guarda?
Este hecho se produce no sólo en las denominaciones principales sino en prácticamente todas las denominaciones de este país, y tanto en vinos blancos como en vinos tintos.
Cada vez más adquirimos vinos pensando en guardarlos unos cuantos años, y no por el hecho de que posean una buena evolución con el paso del tiempo, cosa totalmente distinta al afinamiento mínimo, sino que sabemos que abrir ciertos vinos cuando son recién adquiridos implicará un no disfrute del mismo y que hasta que pulan ciertas aristas no podremos obtener de ellos todos sus matices. Con lo que volvemos a lo del principio: es el cliente final quién realiza la crianza en botella en su hogar.
Pero, me pregunto: al adquirir un vino de media-alta gama o alta gama, pagar un alto precio por él ¿no debería el vino en cuestión estar al salir al mercado en un momento óptimo de consumo? Probablemente, más de una bodega nos contestaría que si ha salido al mercado es que ellos consideran que está en un momento óptimo pero, no nos llevemos a engaños todos sabemos de muchos vinos que compramos y que debemos por obligación guardar unos años.
Es una situación que cada vez se produce con más frecuencia, el mercado prima y el marketing también y ninguna bodega quiere quedarse atrás pero la lógica dicta todo lo contrario”

Estas líneas me sirven de antecedente para escribir sobre el último Petit que he abierto, se trató de un Casa de La Ermita Petit Verdot 2003, DO Jumilla. Se trata de un monovarietal que proviene del “Pago de El Carche” y que posee una crianza de 12 meses en barricas nuevas de roble francés y americano.
De entrada adelanto que después de darle una guarda de, creo recordar, prácticamente un año y de ser una botella que llega a mi bodega por las estupendas sensaciones que me dejó hace ahora 2 años y que citaré más adelante, me encontré con un petit muy lejos de lo que esperaba, no por defectos sino por las sensaciones que me transmitió. Buscaba de nuevo aquella complejidad, fruta madura y potencia y no surgió ninguno de esos matices.

En copa se presenta con color cereza oscuro con borde granate muy vivo y lágrima media.
En nariz se muestra cremoso y caramelizado, con notas de caramelo werthers (vainilla). Además la potencia está sustituida por frescura, notas minerales y torrefactos junto con tostados ligeros. La nariz no denota complejidad, y se ve abrumada por las notas acarameladas que presenta.
En boca los taninos son suaves y resulta fácil de beber. De nuevo es fresco y caramelizado, no es intenso ni presenta potencial. A su vez tampoco es largo y el final además es algo amargo pero sin molestar. Acompañan también matices herbáceos. En boca lo definiría, lo escribí tal cuál en mis notas, como un petit light. Me sorprendió, y no positivamente, la falta de presencia e intensidad y la sobremanera en que aparecen los matices anteriormente señalados de caramelo.


Esperaba mucho más, y teniendo en cuenta como decía unas líneas atrás, que hace ahora exactamente dos años escribía lo siguiente sobre este mismo vino después de una muestra catada en una presentación de varias bodegas de una distribuidora de vinos: Casa de La Ermita PV 03 en Roco&Wines en 2007.

Lo cuál rompe todos los razonamientos anteriores, con lo qué me da lugar a muchos pensamientos: ¿mala evolución? ¿botella no representativa? ¿mala suerte?..... una vez más nos encontramos ante un elemento vivo que tiende de vez en cuando a jugarnos una mala pasada.